Una oración de Santo Tomás

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino es conocido por ser un prolífico teólogo y relator de algunos de los argumentos más convincentes que señalan a la existencia de Dios. Sin embargo, es poco conocido por sus oraciones. Un día buscando libros en el sótano de un centro comercial en Caracas encontré un libro bilingüe (latín, español) de las oraciones de Santo Tomás. La siguiente oración me conmovió mucho porque logra articular tan bien lo que a veces me cuesta expresar.

 

 

 

Concédeme, Dios misericordioso,
desear ardientemente lo que te agrada,
investigarlo con prudencia,
reconocerlo verazmente,
cumplirlo con perfección,
para alabanza y gloria de tu nombre.

 

Ordena mi estado,
y dame a conocer lo que quieres que haga;
dame ejecutarlo como se debe
y como conviene para la salvación de mi alma.

 

Que mi camino hacia Ti, Señor,
sea seguro, recto, agradable,
y que llegue a término
sin fallar entre lo próspero y lo adverso:
para que en la prosperidad te dé gracias,
y en la adversidad conserve la paciencia,
de tal modo en que aquélla no me exalte
ni en ésta me deprima.

 

Que no me goce ni me duela de nada
sino de lo que lleva a Ti o aleja de Ti.
A nadie desee agradar o tema desagradar sino a Ti.
Que todas las cosas transitorias se me hagan viles por Ti, Señor,
y que todas tus cosas me sean queridas,
y Tú, Dios mío, sobre todas las cosas.

 

Que me fastidie todo gozo sin Ti,
que nada desee fuera de Ti.
Que me deleite, Señor, todo trabajo por Ti
y tedioso me sea todo descanso sin Ti.
Concede que mi corazón se eleve a Ti con frecuencia,
y que en mi flaqueza medite dolido,
con propósito de enmienda.

 

Hazme, Señor Dios, obediente sin contradicción,
pobre sin falta, casto sin corrupción,
paciente sin murmuración, humilde sin fingimiento,
alegre sin disipación, triste sin abatimiento,
maduro sin pesadez, ágil sin liviandad,
temeroso de Ti sin desesperanza, veraz sin duplicidad;
concédeme hacer el bien sin presunción,
corregir al prójimo sin altivez,
edificarlo con la palabra y el ejemplo sin disimulo.

 

Dame, Señor Dios, un corazón vigilante,
que ningún pensamiento curioso aleje de Ti.
un corazón noble,
que ningún afecto indigno rebaje.
Un corazón recto,
que ninguna intención siniestra desvíe.
Un corazón firme,
que ninguna tribulación quebrante.
Un corazón libre,
que ningún afecto violento reivindique para sí.

 

Concédeme, Señor Dios mío,
una inteligencia que te conozca,
un amor que te busque,
una sabiduría que te encuentre,
una vida que te agrade,
una perseverancia que espere confiada en Ti,
una confianza que al fin te alcance. . . .

 

Dios que vives y reinas
por todos los siglos de los siglos.

 

Amén.

 

 

Santo Tomás de Aquino. (1997). Oraciones. Rafael Tomás Caldera y Carlos Augusto Casanova, trad. Caracas: Editorial Ex Libris.

 

También les recomiendo una biografía genial del novelista e intelectual británico G.K. Chesterton:

 

Santo Tomás de Aquino. (1996). Buenos Aires: Ediciones Lohlé-Lumen.

El lamento y la fe

El cristianismo que se predica en muchos lados hoy es un cristianismo superficial. Se predica una fe sin lucha, sin dificultad y sin sufrimiento. Cualquier persona que adhiere a este tipo de pensamiento precisa conocer los salmos de lamento. Los salmistas que tanto lucharon en su relacionar con el Señor no lo hicieron porque poco le conocían sino porque le tenían muy presente en sus vidas. Leé los siguientes reclamos de algunos hombres de Dios en estos salmos imprecatorios:

 

Señor, ¿cuánto tiempo vas a tolerarlo?
Líbrame de los animales rugientes,
salva mi vida de los leones;
y te daré gracias en la gran asamblea,
te alabaré en medio de una multitud.

 

Tú también lo has visto, Señor, no te calles;
No te quedes lejos de mí, Señor:
¡despiértate, levántate, Dios mío;
Señor mío, defiende mi causa! (35:17-18; 22-23)

 

Estoy exhausto de tanto gritar,
y mi garganta se ha enronquecido;
se me ha nublado la vista
de tanto esperar a mi Dios. (69:4)

 

¡Señor, no te quedes callado,
Dios mío, no guardes silencio,
No permanezcas inmóvil! (83:2)

 

Yo invoco tu ayuda, Señor,
desde temprano te llega mi plegaria:
¿Por qué me rechazas, Señor?
¿Por qué me ocultas tu rostro? (88:14)

 

Si nuestra teología (comprensión y de la Palabra revelada del Señor y nuestra experiencia con Él) no nos permite sufrir o sentir la ausencia de Dios en algún momento de la vida, algo anda muy mal.

 

En la vida de cada cristiano, habrán momentos difíciles, momentos de lucha y de duda. Lo importante en esa lucha es volver a recordar quién es Dios y volver a encontrarnos con Él. Las palabras del salmista nos ayudan:

 

Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.

 

Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios?

 

Las lágrimas son mi único pan
de día y de noche,
mientras me preguntan sin cesar:
«¿Dónde está tu Dios?»

 

¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios. (42:2-4, 6)

 

Todas las citas bíblicas son de El libro del Pueblo de Dios (Buenos Aires: San Pablo).

 

San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz

 

También les comparto una poesía del místico español, San Juan de la Cruz, acerca de la noche oscura del alma:

 

Coplas del alma que pena por ver a Dios, del mismo autor.

 

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

1. En mi yo no vivo ya,
y sin Dios no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir, ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
Pues mi misma vida espero,
Muriendo porque no muero.

2. Esta vida que yo vivo
es privación de vivir;
y así, es continuo morir
hasta que viva contigo.
Oye, mi Dios, lo que digo:
que esta vida no la quiero,
que muero porque no muero.

3. Estando ausente de ti
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero, porque no muero.

4. El pez que del agua sale
aun de alivio no carece,
que en la muerte que padece
al fin de la muerte le vale.
¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo más muero?

5. Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento,
háceme más sentimiento
el no te poder gozar;
todo es para más penar
por no verte como quiero,
y muero porque no muero.

6. Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor;
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero,
muérome porque no muero.

7. ¡Sácame de aquesta muerte,
mi Dios, y dame la vida;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte;
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero porque no muero.

8. Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida,
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será
cuando yo diga de vero:
vivo ya porque no muero?

 

San Juan de la Cruz. (2010). Obras completas. Eulogio Pacho, ed. Burgos, España: Editorial Monte Carmelo., pp. 59-60.

Dietrich Bonhoeffer: teólogo brillante y apasionado

Hay personas que informan y otras que inspiran. Y hay personas que logran hacer las dos cosas. Dietrich Bonhoeffer es una de ellas.

 

Informar. Bonhoeffer, a pesar de morir joven, dejó muchas enseñanzas. Él enfatizaba la importancia de ser un discípulo de Jesús, la necesidad de una relación correcta delante de Dios a través de Jesús y enseñaba en contra de la religiosidad que dominaba la Europa de ese momento. No era de esos teólogos de la «torre de marfil», aquellos teólogos que estaban desconectados de la realidad cotidiana de la gente y de la iglesia. En cambio, era un pastor conocido y llevaba una relación generosa con los jóvenes que enseñaba acerca de Jesús. Era tan palpable su fe y su convicción, que fue ejecutado en un campo de concentración por orden expreso de Adolf Hitler.

 

Inspirar. Bonhoeffer fue un brillante teólogo. Tenía la capacidad de comunicar la verdad de las sagradas escrituras con eficacia y elocuencia. A pesar de su elevado estilo de escribir, fue un hombre cercano a sus lectores. Se dice que la virtud que reúne a las demás y que hace las demás posible es la fortaleza o valentía. Se podría decir que es la virtud que mejor encarna la vida y esfuerzo teológico de Dietrich Bonhoeffer. Es fácil hablar de «vida en comunidad» o incluso de la «ética» pero vivir con la misma autoridad con la cual uno enseña ya es otro cantar.

 

Dietrich Bonhoeffer teologia y filosofia

 

Aquí les dejo un poema que Bonhoeffer escribió desde la cárcel poco antes de morir por causa de su oposición a la teología nazista:

 

¿Quién soy yo?

 

¿Quién soy yo? Me dicen a menudo
que salgo de mi celda
sereno, risueño y seguro,
como un noble de su palacio.

 

¿Quién soy yo? Me dicen a menudo
cuando hablo con mis carceleros
libre, amistosa y francamente,
como si mandara yo.

 

¿Quién soy yo? Me dicen también
que soporto los días de infortunio
con impasibilidad, sonrisa y orgullo,
como alguien acostumbrado a vencer.

 

¿Soy realmente lo que otros dicen de mí?
¿O bien sólo soy lo que yo mismo sé de mí?
¿Intranquilo, ansioso, enfermo,
cual pajarillo enjaulado,
aspirando con dificultad la vida,
como si me oprimieran la garganta,
hambriento de colores, de flores, de cantos de aves,
temblando de cólera ante la arbitrariedad y el menor agravio,
agitado por la espera de grandes cosas,
impotente y temeroso por los amigos en la infinita lejanía,
cansado y vacío para orar, pensar y crear,
agostado y dispuesto a despedirme de todo?

 

¿Quién soy yo? ¿Éste o aquél?
¿Seré hoy éste, mañana otro?
¿Seré los dos a la vez? ¿Ante los hombres un hipócrita
y ante mí mismo un despreciable y quejumbroso débil?
¿O tal vez lo que aún queda en mí se asemeja al ejército derrotado
que se retira en desorden
sin la victoria que consideraba segura?

 

¿Quién soy yo? Las preguntas solitarias se burlan de mí.
Sea quien sea, Tú me conoces, tuyo soy, ¡oh Dios!

 

Dietrich Bonhoeffer. (2008). Resistencia y sumisión: cartas y apuntes desde el cautiverio. Salamanca: Ediciones Sígueme., pp. 201-2.

 

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Obras por Dietrich Bonhoeffer en castellano:

 

El precio de la gracia: el seguimiento. (2004). Salamanca: Ediciones Sígueme.

 

Ética. (2000). Madrid: Editorial Trotta.

 

Los salmos: el libro de oración de la Biblia. (2010). Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer.

 

Resistencia y sumisión: cartas y apuntes desde el cautiverio. (2008). Salamanca: Ediciones Sígueme.

 

Tentación. (1977). Buenos Aires: Asociación Editorial La Aurora.

 

Vida en comunidad. (2005). Salamanca: Ediciones Sígueme.

 

 

40 días con Dietrich Bonhoeffer. Ron Klug, ed. (2008). Cantabria: Editorial Sal Terrae.

 

 

Las siguientes obras son biografías de Bonhoeffer o analizan su pensamiento teológico:

 

*Renate Bethge. (2004). Dietrich Bonhoeffer: esbozo de una vida. Salamanca: Ediciones Sígueme.

 

Christian Feldmann. (2007). Tendríamos que haber gritado: la vida de Dietrich Bonhoeffer. Bilbao: Editorial Desclée de Brouwer.

 

Martin E. Marty. (2011). Letters and Papers from Prison: A Biography. Princeton, NJ: Princeton University Press.

 

*Eric Metaxas. (2012). Bonhoeffer: pastor, mártir, profeta, espía. Nashville, TN: Grupo Nelson.

 

Craig Slane. (2004). Bonhoeffer, o mártir: responsabilidade social e compromisso cristão moderno. São Paulo: Editora Vida Acadêmica.

 

Manfred Svensson. (2011). Resistenia y gracia cara: el pensamiento de Dietrich Bonhoeffer. Barcelona: Editorial CLIE.

 

Wolf-Dieter Zimmermann y Ronald Gregor Smith. (1966). I Knew Dietrich Bonhoeffer: Reminiscences by His Friends. New York: Harper & Row.

 

*Las biografías que más me han gustado.

 

Oración por los/as teólogos/as

En su día

Lima, 30 de noviembre 2013

 

Ay Señor del cielo y de la tierra

Ten piedad de estos funcionarios de tu reino

Que tantos malos y buenos momentos

Te han hecho pasar

 

Ten piedad de estos escribas

Que han escrito en tu nombre

Para bien y para mal

 

Apiádate buen Dios

De sus ideas pequeñas

Frágiles o punzantes

Sobre tu esencia inaprensible

 

Acaricia con tu clara pasión

Sus cabezas acaloradas por tratar

De contener tu mar

 

Acaricia sus frentes sudorosas

Por tratar de resolver

La raíz cuadrada y el algoritmo

De tu nombre

 

Besa sus ojos

Ciegos de tanta luz

 

Besa sus manos limpias

Y arrójalos a tu camino polvoriento

E impreciso

 

Lleno del lodo miserable

De la historia de este mundo

 

Ay Señor perdónalos

Porque sí saben lo que hacen

 

Límpialos con hisopo

Y serán más blancos que la nieve

 

Abrázalos y tómalos en tu regazo

Y que nadie impida que vengan a ti

Para que Tú con tu mano de albañil

Los bendigas por siempre.

 

– Luis Cruz Villalobos

 

Mientras algunos teólogos escriben tomos interminables sobre Dios y otros hablan como si tuvieran la seguridad de todo lo que pronuncian sus labios, existen otros que están conscientes de su finitud.

 

Richard Rohr, en su libro La Biblia y su espiritualidad, recalca el hecho que lo que deberían siempre acompañar al estudiante de la Palabra de Dios y el objeto de su revelación (Dios y más específicamente Jesucristo), son la humildad y el asombro. Sin estas dos virtudes, somos tentados a la arrogancia.

 

la humildad y el asombro son consecuencias naturales de la contemplación de la creación que señala al Creador todopoderoso

la humildad y el asombro son consecuencias naturales de la contemplación de la creación que señala al Creador todopoderoso

 

Salomón ofrece un sabio consejo:

 

Guarda tus pasos cuando vas a la casa de Dios, y acércate a escuchar en vez de ofrecer el sacrificio de los necios, porque éstos no saben que hacen el mal.

No te des prisa en hablar,
ni se apresure tu corazón a proferir palabra delante de Dios.
Porque Dios está en el cielo y tú en la tierra;
por tanto sean pocas tus palabras.
Porque los sueños vienen de la mucha tarea,
y la voz del necio de las muchas palabras.

Cuando haces un voto a Dios, no tardes en cumplirlo, porque El no se deleita en los necios. El voto que haces, cúmplelo. Es mejor que no hagas votos, a que hagas votos y no los cumplas. No permitas que tu boca te haga pecar, y no digas delante del mensajero de Dios que fue un error. ¿Por qué ha de enojarse Dios a causa de tu voz y destruir la obra de tus manos? Porque en los muchos sueños y en las muchas palabras hay vanidades; tú, sin embargo, teme a Dios.

 

Eclesiastés 5:1-7 LBLA

 

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Luis Cruz Villalobos. (2013). Entre adioses y retornos: poesía. Santiago de Chile: Hebel Ediciones. http://www.benditapoesia.webs.com.

 

Richard Rohr. (2012). La Biblia y su espiritualidad. Cantabria: Editorial Sal Terrae.

La lectura devocional de la Palabra

Si ustedes permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes,
pidan lo que quieran y lo obtendrán.

La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den fruto abundante,
y así sean mis discípulos. Juan 15:7-8 LPD

 

Hay que estudiar la Biblia. Hay que conocer la Sagradas Escrituras. Hay que leer y entender el consejo de Dios. También hay que dejar que ese consejo, la Palabra de Dios, transforme nuestra existencia.

 

el apóstol Pablo escribe sus epístolas a las iglesias

el apóstol Pablo escribe sus epístolas a las iglesias

 

Un acercamiento al texto bíblico que es muy antiguo y poco conocido hoy en día es la lectio divina, que quiere decir “lectura sacra o santa”. Este estilo de lectura nos recuerda que la Biblia es la Palabra viva de Dios (Hebreos 4:12-13). Se le dio ese nombre a partir del siglo VI aunque sus comienzos remontan hasta el siglo III.

 

Antes que nada, elegí un pasaje corto, entre dos y quince versículos. La idea no es abarcar grandes porciones de la Escritura sino llegar a comprender, con la mente y con el corazón, un pasaje de inspiración divina. Ahora, leemos la Palabra para nuestra formación, no para adquirir información.

 

Los cinco movimientos de la lectio divina:

 

I. Lectio – lectura de la Palabra

 

  • Leé un pasaje por lo menos dos veces en voz alta, lentamente.

 

II. Meditatio – meditando en la Palabra

 

  • Dejá que el texto interactúe con tus pensamientos y deseos.

 

III. Oratio – respondiendo a la Palabra

 

  • Orá a Dios por los desafíos que encontrás en el pasaje.

 

IV. Contemplatio – reposando en la Palabra

 

  • Cultivá la receptividad a la Palabra y resposá en la Palabra.

 

V. Operatio – siendo formado por la Palabra

 

  • Tomá lo que aprendés de la Palabra y practicala en tu vida.

 

Un excelente pasaje para comenzar a gozar de este acercamiento a la Escritura es Juan 15:1-11. Acordate que la idea no es estudiar las palabras en su idioma original ni buscar otras referencias bíblicas que hablan del mismo tema. ¡No hay que salirse del pasaje para buscar otros textos bíblicos! Quedate con el pasaje elegido y dejá que te lleve a pensar y reflexionar.

 

Y no te olvides de poner en práctica lo que aprendés a través de la interacción con el texto bíblico. Si te sentís llamado a arrepentirte por algún pecado, a reconciliarte con algún hermano, a confesar algún pecado, a dar gracias por las bendiciones recibidas, a celebrar la esperanza que tenés en Cristo, hacelo. Esto no es un ejercicio mental sino un ejercicio de la mente y del corazón.

 

Que Dios bendiga ricamente el tiempo que pasarás profundizando en las Sagradas Escrituras.

 

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Tres libros que recomiendo para estudiar este y otros acercamientos a la Escrituras son:

 

Rocío Ga Garcimartín. (2011). La lectio divina: un itinerario antiguo con posibilidades nuevas. Navarra: Editorial Verbo Divino.

Francisco Contreras Molina. (2007). Leer la Biblia como Palabra de Dios: claves teológico-pastorales de la lectio divina en la Iglesia. Navarra: Editorial Verbo Divino.

Euguene Peterson. (2011). Cómete este libro: recibe lo que Dios revela. Miami: Editorial Patmos.

Adoración egoísta

Loores dad a Cristo el Rey

Cualquier persona que no está muy familiarizada con la historia de la iglesia cristiana podría llegar a pensar que la iglesia está pasando por una excelente etapa en todo lo que es música y adoración. Hay más cantantes y bandas cristianas que nunca. Hay emisoras cristianas y hasta programas de televisión que trasmiten alabanzas cristianas a un gran público.

 

La adoración cristiana ha evolucionado mucho. Hay cambios y procesos de maduración que son naturales y hasta sanos. Pero existe un desarrollo que va más allá de la esencia verdadera del acto, en nuestro caso, la adoración.

 

Los primeros cristianos se reunían en el templo, en sinagogas y luego en casas y cantaron los himnos y salmos que eran comunes entre los judíos. Luego los cristianos desarrollaron sus propios himnos, uno siendo citado por Pablo en Filipenses capítulo dos. Y luego de dos mil años, seguimos escribiendo himnos nuevos.

 

Se puede trazar la evolución del canto cristiano desde cantar unísono, hasta cantar a voces y luego la inclusión de los instrumentos. Se puede analizar también el contenido doctrinal (o falta de) en la letra de las canciones. El himno que vemos en Filipenses 2 enseña quién es Jesús, qué es lo que ha hecho por nosotros y cuál será nuestra respuesta a aquello que Él hizo.

 

Parece que hoy en día, este patrón o modelo para los himnos cristianos se ha perdido. En mi opinión, mucha de la adoración, en vez de anunciar las proezas de Dios, mas bien gira en torno a uno mismo – a lo que uno quiere, lo que uno siente y  lo que uno desea. Muchas de las canciones que más suenen en las iglesias hoy en día hablan más de lo que queremos hacer: tocar a Dios, sentirlo, verlo, amarlo, etc. Y muy pocas canciones hablan de lo que Él quiere hacer con nosotros.

 

Muy pocos himnos de nuestra generación relatan la historia de la obra de Dios en este mundo (la gran excepción siendo “Sólo en Jesús”). Muy pocos hablan del precio de seguir a Cristo o lo necesario que es el sufrimiento. Y menos hablan de lo que Dios quiere de vos y de mí: obediencia, santidad, pureza de corazón, lealtad, etc.

 

Mientras nosotros seguimos siendo los protagonistas de las alabanzas, en su esencia, nunca llegarán a ser lo que pretenden ser: alabanza a Dios. A mi forma de ver las cosas, no está mal hablar de nuestro deseo de tener intimidad con Dios siempre y cuando recordamos que Dios es también un Dios santo, justo y es fuego consumidor.

 

Espero que tomemos conciencia de la importancia del contenido doctrinal en nuestra adoración. No hay que sacrificar la belleza o la emoción para adorar al Dios verdadero como Él manda, en espíritu y en verdad.

La virtud de la coherencia

padres del desiertoHenri Nouwen compiló muchos dichos de los Padres y Madres del desierto en un libro llamado La sabiduría del desierto. Los Padres y Madres, a pesar de haber vivido en los siglos IV y V, hablan a nuestra condición como si fuesen nuestros contemporáneos. Uno de estos dichos aparece en el siguiente relato:

Abba Isidoro de Pelusia dijo: “Vivir sin hablar es mejor que hablar sin vivir. Porque una persona que vive rectamente nos ayuda con el silencio, mientras que una que habla demasiado simplemente nos aburre. Sin embargo, la perfección de toda filosofía es que las palabras y la vida vayan de la mano.”

Vivimos en un mundo saturado de palabras y palabrería. El hablar ha llegado a ser muestra de poder y el callar muestra de debilidad. En realidad, aquellos que más hablan dicen muy poco y aquellos que hablan poco, dicen mucho.

La virtud que brota del buen hablar y del silencio es la coherencia. Es decir y hacer una misma cosa. También es desear una sola cosa. Los antiguos escritores de espiritualidad hablaban del desafío de tener un solo ojo, una sola visión hacia la meta.

Cambiamos la cualidad de las palabras por la cantidad de ellas. Cambiamos la verdad por palabras elocuentes que soban el ego pero están lejos de penetrar el corazón.

Tal vez no nos haría mal una estadía en el desierto para aprender el valor de las palabras para luego poner en práctica la virtud de la coherencia.

Henri Nouwen y Yushi Nomura. (2002). La sabiduría del desierto: dichos de los padres y madres del desierto. Buenos Aires: Editorial Claretiana.

Cristianos de toda la vida

Los cristianos de toda la vida son aquellos que nacen a padres cristianos, son criados en un hogar cristiano y reciben las enseñanza bíblica junta con la papilla. A veces se les hace difícil contar la historia de su conversión ya que fueron criados desde chicos con una conciencia de su pecado y de su  necesidad de Jesús como Señor y Salvador. Sabían que en un momento se iban a bautizar y sabían que más adelante, iban a seguir formando parte del pueblo de Dios.

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Lo que no sabían era que venían dificultades, pruebas y grandes desafíos. Si bien los padres pueden modelar su fe para sus hijos, no pueden regalar ni heredar su fe. La fe debe ser aceptada o rechazada por cada generación. Cada generación es responsable por su propia aceptación y obediencia a la voluntad de Dios.

¿Qué fue lo que pasó en el camino? Las pruebas y los grandes desafíos los desorientaron. La escuelita bíblica no los preparó para enfrentar semejantes desafíos. No habían aprendido acerca de cómo enfrentar una crisis de identidad o cómo colaborar con el Espíritu para que muriera en ellos toda inclinación hacia el mal.

Entonces, ¿qué pasó? Se alejaron. Fueron en búsqueda de respuestas lejos del pueblo de Dios. Con una mezcla de rebeldía juvenil y arrogancia, pensaron que habían agotado los recursos espirituales que tenían a la mano. Veían a los hermanos como maestros y maestras de la escuelita, no como consejeros. Y peor aún, veían a Jesús como el protagonista de las historias de su niñez pero no como la encarnación del Dios invisible entre los hombres.

Su fe quedó estancada. Su fe no siguió creciendo con ellos. Se recibieron del colegio pero su fe no se recibió con ellos. Llegaron a pensar que habían aprendido todo lo que se podía. No profundizaron. No meditaron. Dejaron de asombrarse delante del Dios vivo.

Vos, cristiano de toda la vida, ¿Tu fe de niño no sostiene ahora tu vida espiritual? ¡Menos mal! Lo que aprendiste de chico fue para prepararte para mayor aprendizaje y crecimiento más adelante. Más bien, deberías preocuparte si siendo grande, mantenés el entendimiento de un niño. C.S. Lewis tenía razón: “Dios quiere el corazón de un niño pero la cabeza de un adulto”.

La fe y la duda

¿Es malo tener dudas? ¿Es pecado dudar en cuanto a la fe en Cristo? ¿Está mal pensar dos veces las convicciones que tenemos acerca de la vida que llevamos con Jesús?

El cristiano que no duda, no piensa. El cristiano que no duda nunca de nada no pasa tiempo reflexionando acerca de la realidad de su fe y su diario vivir.

La incredulidad de Santo Tomás de Carvaggio, 1602

La incredulidad de Santo Tomás de Carvaggio, 1602

Ciertamente, la duda puede ser letal sólo y cuando la dejamos por ahí, cuando la alimentamos y cuando no buscamos aclararla. Sin embargo, la duda es algo natural y hasta ventajosa. ¿Pueden ser de provecho las dudas? ¡Claro que sí!

Las dudas que tenemos pueden ser puntos de partida para llegar a una comprensión mayor de nuestra fe y de la vida en Cristo. Si nunca analizamos nuestra vida, si no meditamos en la Palabra, si no contemplamos los propósitos de Dios, no tendremos por qué ejercer nuestras mentes. No tendremos por qué estirar nuestra imaginación.

Miguel de Unamuno, un filósofo español tuvo muchas dudas acerca de Dios y de la fe cristiana. Sus escritos están llenos de ansiedad, de reclamos y de interrogativas. La siguiente cita es una muestra de su convicción acerca de aquellos que no dudan:

Los que dicen que creen en Dios y sin embargo ni le aman ni le temen, en realidad no creen en él, sino en aquellos que les han enseñado que Dios existe. Los que piensan que creen en Dios, pero no tienen pasión alguna por él en el corazón, ni angustia en la mente, ni incertidumbres, ni dudas, ni elemento alguno de desesperación aún en medio de su consuelo, sólo creen en un Dios-idea, no en Dios.

Dios escapa nuestra total comprensión. Es un ser infinito. Sus caminos son más altos que los nuestros, sus propósitos, a veces indescifrables. Debería preocuparnos un sentimiento de autosuficiencia, una supuesta culminación del entendimiento completo de Dios. Unamuno dice que aquellos que no luchan con Dios realmente no creen en él, sino en una idea llamada Dios.

¿Tenés dudas? ¡Genial! ¡Orá, meditá en las Escrituras, investigá, consultá con tus hermanos cristianos! Seguramente no sos el primer ni el último cristiano con esa misma duda. Acordate, las dudas pueden ser puntos de partida para una mayor comprensión y apreciación de la verdad revelada. ¡No tengas miedo!

Unamuno se mantuvo escéptico acerca de la fe cristiana. En cuanto yo sepa, nunca se hizo discípulo de Jesús. Lo admiraba y de cierta forma y quería creer en él. Sin embargo, nunca dejó que Dios aclarara sus dudas a través de su Palabra y el Espíritu de la verdad.

¡No te quedes con la duda! ¡Dejá que Dios transforme tu duda en un nuevo y mayor entendimiento de la realidad celestial!

Libros que hablan sobre este tema:

La fe y la duda por John Ortberg

El Dios que no entiendo: reflexiones y preguntas difíciles acerca de la fe por Christopher J.H. Wright

Alcanzando al Dios invisible: ¿Qué podemos esperar encontrar? por Philip Yancey

Taller: ¿Qué es la teología?

Para abrir este nuevo blog, he elegido compartir parte de una charla que di en una orientación académica en el Instituto donde doy clases. Esta es la primera parte de una presentación que se llama “Amar la verdad: la conexión entre la teología y la espiritualidad”. Para asentar las bases para el futuro contenido de este blog, me parece apropiado una explicación acerca de qué es la teología.

El apóstol Pablo por Rembrandt en 1630

El apóstol Pablo por Rembrandt en 1630

I.          ¿Qué es la teología?

A.        La teología es una palabra (logos) acerca de Dios (theos). Por lo tanto, cualquier persona que habla acerca de Dios participa en la reflexión teológica.

B.        Uno de los papeles fundamentales de la teología es ayudarnos a expresar lo que queremos decir cuando hablamos de Dios. La mayoría de los cristianos piensan muy poco acerca de su fe, usando palabras e imágenes superficiales, sin conseguir apreciar su profundidad y riqueza. La teología nos obliga a hacer preguntas como: ¿Qué quiere decir que Dios es nuestro pastor? Más allá de eso, al llevarnos a la reflexión, ella nos ofrece una oportunidad de profundizar el entendimiento y el aprecio por nuestra fe.[i]

C.        ¿Cuáles son los límites de la reflexión teológica? Algunas dicen que la Biblia es la única autoridad mientras que otros admiten la Palabra y la tradición eclesiástica.

1.         La única autoridad viene de la Palabra de Dios (cf. 2 Timoteo 3:14-17 y 2 Pedro 1:19-21).

2.         Aunque se hacen referencias a interpretaciones de otros autores, sin embargo, la búsqueda de la verdad siempre debería llevarnos a la Palabra (Salmo 119:105).

3.         Es conveniente leer e informarnos acerca de las interpretaciones a través de la historia del cristianismo porque no vivimos en vacío histórico – somos productos de nuestra historia y deberíamos esforzarnos para saber por qué pensamos que lo pensamos. Al estudiar la historia de la interpretación, podemos evitar ser auto referentes en nuestra hermenéutica.

D.        La teología es el estudio de Dios, su revelación y su interacción con la creación. La teología se divide en subtemas para su análisis:

1.         La teología sistemática: teología (el estudio de Dios), Cristología (Jesucristo), pneumatología (Espíritu Santo), antropología (la doctrina del hombre), soteriología (estudio de la salvación), eclesiología (estudio de la iglesia), escatología (las últimas cosas).

2.         Otras ramas de la teología: misionología (estudio de la misión), teología moral (la ética), teología espiritual (la espiritualidad), teología pastoral (la vida de la comunidad cristiana), apologética (la defensa de la fe).

 

II.        ¿Para qué estudiar la teología?

A.        Estudiamos la teología para conocer al verdadero Dios.

1.         Ludwig Andreas Feuerbach (1823-1872) dijo que «el ser absoluto, el Dios del hombre, es su propia esencia». En otras palabras, Dios es una proyección del ser humano; realmente no existe.[ii]

a.         Puede ser que cuando hablamos de Dios, solamente estamos proyectando los pensamientos y sentimientos de los seres humanos.

b.         Los cristianos comparten el sentimiento de Feuerbach, por eso tenemos cuidado en no hablar de Dios a partir de nuestra propia experiencia, sino a partir de su autorrevelación en la creación, su revelación en la Palabra y su revelación en la persona de Jesús (Hebreos 1:1-2).

2.         Juan Calvino decía que el corazón humano es una fábrica de ídolos. Debemos tener cuidado de crear a Dios en nuestra imagen y semejanza. Cf. Deuteronomio 11:16; capítulo 32.

3.         La reflexión teológica es una manera de examinar nuestra alabanza, oración, palabras y adoración con el objetivo de asegurarnos que se conforman a solo Dios. Cada época ha tenido sus ídolos y su visión distorsionada de Dios. Debemos cuidarnos para responderle fielmente a él en nuestra época, cualquiera que sea el clima social y filosófico.[iii]

B.        Estudiamos la teología para deleitarnos en el verdadero Dios.  

1.         Es imposible obedecer, agradar y deleitarnos en un Dios que no conocemos y con quien no tenemos comunión.

a.         San Agustín escribió, «Grande eres, Señor, e inmensamente digno de alabanza; grande es tu poder y tu inteligencia no tiene límites. . . . [yo], este hombre te quiere alabar. Y tú lo estimulas para que encuentre deleite en tu alabanza; nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti».[iv]

b.         Solamente podemos deleitarnos en su alabanza cuando descansamos en él – cuando hayamos puesto nuestra fe totalmente en el Dios único y verdadero (cf. Salmo 63).

2.         Al contar con su presencia en nuestras vidas y la obra de su Espíritu, podemos disfrutar nuestra transformación con y por él hasta llegar a la imagen de Cristo (cf. 1 Juan 2:3-7; 3:1-3).

 


            [i] McGrath, Alister. (2008). Teología para amadores [Teología para principiantes]. São Paulo: Mundo Cristão, pág. 13.

 

            [ii] Feuerbach, Ludwig. (2006). La esencia del cristianismo. Buenos Aires: Claridad, pág. 17.

 

            [iii] Kapic, Kelly M. (2012). A Little Book for New Theologians [Un pequeño libro para nuevos teólogos]. Downer’s Grove, IL: IVP Academic, pág. 18.

 

            [iv] Agustín. (1998). Las confesiones. Madrid: San Pablo, pág. 81.