Blues de los refugiados

En el 2015, habían 65,3 millones de personas desplazadas forzosamente a nivel mundial, 21,3 millones de refugiados y 10 millones de personas apátridas (fuente: ACNUR).

SERBIA-HUNGARY-REFUGEES-MIGRANTS

AFP PHOTO / ELVIS BARUKCIC vía El Comercio del Perú

 

A veces, sólo la poesía tiene el poder para conmovernos para que actuemos con compasión. No podemos vivir como si no hubiesen millones de personas en todo el mundo que han perdido familia, amigos y hogares. La poesía de W.H. Auden a mí me tocó y por eso la quise compartir acá.

 

Blues de los refugiados – W.H. Auden, marzo 1939

 

Digamos que en esta ciudad viven unos diez millones,

Unos habitan agujeros, otros habitan mansiones.

Pero no hay un lugar para nosotros, mi amor, no hay un lugar para nosotros.

 

Alguna vez tuvimos un país y nos gustaba

Todavía lo podemos encontrar en un atlas.

Pero ahora, no podemos ir allá, mi amor ahora no podemos ir allá.

 

En la parroquia de nuestro pueblo crece un árbol viejo

Que cada primavera florece de nuevo.

Pero los viejos pasaportes no florecen de nuevo, mi amor, los viejos pasaportes no florecen de nuevo.

 

El cónsul azotó la mesa con prepotente gesto:

“Si no tienen pasaportes, “oficialmente” están muertos.

Pero seguimos vivos, mi amor, seguimos vivos.

 

Fui a un comité, me ofrecieron asiento y me escucharon

Y cortésmente me pidieron que volviera el próximo año.

¿Pero qué vamos a hacer hoy mismo, mi amor, qué vamos a hacer hoy mismo?

 

Fui a oír a los políticos, a un orador que argüía:

“Si los recibimos aquí, nos quitarán nuestro pan de cada día”,

Y hablaba de ti y de mí, mi amor, hablaba de ti y de mí.

 

Creí que era un relámpago lo que atronaba sobre mí,

Pero era Hitler sobre Europa, diciendo: “Deben morir”,

Y pensaba en nosotros, mi amor, pensaba en nosotros.

 

Vi un perro que pasaba muy orondo y abrigado,

Vi que una puerta se abría para que pasara un gato,

Pero ellos no eran judíos alemanes, mi amor, ellos no eran judíos alemanes.

 

Bajé a la orilla del mar y me detuve sobre el muelle

Para ver cómo nadaban en su libertad los peces,

Apenas a unos cuantos metros, mi amor, apenas a unos cuantos metros.

 

Caminé por el bosque, vi en los árboles a los pájaros

Que no tienen políticos, y cantan a su agrado,

Pero no eran de la raza humana, mi amor, no eran de la raza humana.

 

Soñé con un edificio que llega hasta el número mil,

Y tenía mil ventanas y sus puertas eran mil,

Y ninguna era para nosotros, mi amor, ninguna era para nosotros.

 

Me paré en mitad de una explanada cuando la nieve caía,

Diez mil soldados marchaban para abajo y para arriba,

buscándonos a ti y a mí, mi amor, buscándonos.

Debemos conformarnos

 

5 de diciembre 2015

Dedicado con cariño a la memoria de Eduardo Galeano

cafesucrebolivia

 

Dicen que en el primer mundo todo es mejor. Te pagan más y rinde más. Podés vivir solo y tener tus cosas. Dicen que todo funciona mejor. Menos quilombo. Menos lío.

 

Dicen que en el tercer mundo todo es peor. Te pagan menos y rinde menos. No podés vivir solo y tener tus cosas. Dicen que todo funciona peor. Más quilombo. Más lío.

 

Yo, un ciudadano del primer mundo que vive en el tercer mundo quiere saber dónde está el libro de quejas. Me quiero quejar porque vengo de un lugar dónde hay más y todo es mejor pero aquí, sólo encuentro que la gente tiene más amor para dar, más tiempo para compartir y más sueños para alcanzar.

 

El tiempo no es oro y el dinero no es todo. En el tercer mundo no podemos darnos el lujo de comprar lo más caro. Por eso, debemos conformarnos con procurar lo incomprable: el amor, la alegría y la capacidad de soñar.

 

*Debemos conformarnos fue publicado en Hispaniola, la revista literaria de Sigma Delta Pi de la Universidad Cristiana de Abilene. Un agradecimiento especial a la Dra. Beatriz Walker por su amistad y apoyo.

Lectura y metamorfosis

La transformación del lector en un poema de Rainer Maria Rilke.

 

 

 

 

 

 

 

El poema se titula Der Leser: “El lector” y dice así:

¿Quién le conoce, a éste que bajó
su rostro, desde un ser hacia un segundo ser,
a quien sólo el veloz pasar páginas plenas
a veces interrumpe con violencia?

Ni siquiera su madre estaría segura
de si él es el que allí lee algo, empapado
de su sombra. Y nosotros, que teníamos horas,
¿qué sabemos de cuánto se le desvaneció

hasta que, con esfuerzo, alzó la vista?
cargando sobre sí lo que, abajo, en el libro,
sucedía, y con ojos, dadivosos, que en vez
de tomar, se topaban a un mundo pleno y listo:

como niños callados que jugaban a solas
y, de pronto, vivencian lo existente;
mas sus rasgos, que estaban ordenados,
quedaron alterados para siempre.

Traducción de F. Bermúdez-Cañete, Nuevos Poemas II.

Salmo 15 en Latinoamérica

Los salmos fueron siempre el himnario del pueblo judío y de la iglesia primitiva. Se dice que el pentateuco (los primeros cinco libros de la Biblia) es la revelación escrita de Dios. También se dice que los salmos (originalmente cinco libros diferentes) son la respuesta escrita del hombre a Dios. Dios, en los primeros cinco libros de la Biblia nos habla. Nosotros, en los salmos, respondemos a Dios.

 

Ha habido varios intentos de «modernizar» los salmos o por lo menos, interpretarlos a la luz de nuestro mundo hoy. Un trabajo ejemplar, en este sentido, es del poeta latinoamericano Ernesto Cardenal.

 

Ernesto Cardenal

 

En el prólogo de su libro, Salmos, Dorothee Sölle escribe:

 

«Los Salmos de Ernesto Cardenal unen sin suturas elementos bíblicos y modernos. En ningún momento se pierde de vista el mundo actual. Los medios con los que seres humanos son hoy amenazados por seres humanos defieren, pero el miedo y la protesta, el sufrimiento por la injusticia y el júbilo de la liberación siguen siendo los mismos. Cardenal no ha “traducido” los salmos, como si hubiera que transponer al presente algo pasado para hacerlo comprensible y apreciable. El movimiento de su poesía es el contrario: Cardenal intenta expresar el presente y las imágenes y lenguaje bíblicos le ofrecen elementos para ello. Así, una estructura social que ha deshumanizado casi por completo la vida humana se entenderá como exilio de Jerusalén, como alejamiento del hogar.»

 

Aquí les compartimos una poesía de Cardenal.

 

SALMO 15 (16)

 

Y yo le dije:

no hay dicha para mí fuera de ti!

Yo no rindo culto a las estrellas de cine

ni a los líderes políticos

y no adoro dictadores

 

No estamos suscritos a sus periódicos

ni inscritos en sus partidos

ni hablamos con slogans

ni seguimos sus consignas

 

No escuchamos sus programas

ni creemos sus anuncios

 

No nos vestimos con sus modas

ni compramos sus productos

 

No somos socios de sus clubs

ni comemos en sus restaurantes

 

Yo no envidio el menú de sus banquetes

no libaré yo sus sangrientas libaciones!

 

El Señor es mi parcela de tierra en la Tierra Prometida

Me tocó en suerte bella tierra

en la repartición agraria de la Tierra Prometida

 

Siempre estás tú delante de mí

y saltan de alegría todas mis glándulas

 

Aun de noche mientras duermo

y aun en el subconsciente

te bendigo!

 

 

Ernesto Cardenal. (1998). Salmos. Madrid: Editorial Trotta.

La avaricia

Por más de cincuenta años Wendell Berry ha vivido en Kentucky y ha trabajado la tierra ahí junto con su esposa. Ha escrito más de cincuenta libros de poesía y ha recibido varios premios. Quería compartir con todos una poesía, una traducción propia de una de las poesías de su colección “Sabbath” del año 2008.

XIII

Por su propia lógica, la avaricia
finalmente destruye a sí misma,
como las hijas malvadas de Lear
aprendieron para su horror, así
nosotros estamos aprendiendo también.
Lo que construye la avaricia está construido
por la destrucción de los materiales
y vidas de las cuales fue construido.
Sólo los dolientes sobreviven.
Esta es la “destrucción creativa”
a los cuales los economistas conocedores
elevan su alabanza. Pero lo que se hace
por destrucción viene abajo por fin
al piso de un establo, una cama
de paja, y para aquellos con visión
luz en las tinieblas.

– Wendell Berry

 

Wendell-Berry

 

XIII

By its own logic, greed
finally destroys itself,
as Lear’s wicked daughters
learned to their horror, as
we are learning to our own.
What greed builds is built
by destruction of the materials
and lives of which it is built.
Only mourners survive.
This is the “creative destruction”
of which learnèd economists
speak in praise. But what is made
by destruction comes down at last
to a stable floor, a bed
of straw, and for those with sights
light in darkness.

– Wendell Berry

Wendell Berry. (2013). This Day: Sabbath Poems Collected and New 1979-2013. Berkeley: Counterpoint. p. 328.

El lamento y la fe

El cristianismo que se predica en muchos lados hoy es un cristianismo superficial. Se predica una fe sin lucha, sin dificultad y sin sufrimiento. Cualquier persona que adhiere a este tipo de pensamiento precisa conocer los salmos de lamento. Los salmistas que tanto lucharon en su relacionar con el Señor no lo hicieron porque poco le conocían sino porque le tenían muy presente en sus vidas. Leé los siguientes reclamos de algunos hombres de Dios en estos salmos imprecatorios:

 

Señor, ¿cuánto tiempo vas a tolerarlo?
Líbrame de los animales rugientes,
salva mi vida de los leones;
y te daré gracias en la gran asamblea,
te alabaré en medio de una multitud.

 

Tú también lo has visto, Señor, no te calles;
No te quedes lejos de mí, Señor:
¡despiértate, levántate, Dios mío;
Señor mío, defiende mi causa! (35:17-18; 22-23)

 

Estoy exhausto de tanto gritar,
y mi garganta se ha enronquecido;
se me ha nublado la vista
de tanto esperar a mi Dios. (69:4)

 

¡Señor, no te quedes callado,
Dios mío, no guardes silencio,
No permanezcas inmóvil! (83:2)

 

Yo invoco tu ayuda, Señor,
desde temprano te llega mi plegaria:
¿Por qué me rechazas, Señor?
¿Por qué me ocultas tu rostro? (88:14)

 

Si nuestra teología (comprensión y de la Palabra revelada del Señor y nuestra experiencia con Él) no nos permite sufrir o sentir la ausencia de Dios en algún momento de la vida, algo anda muy mal.

 

En la vida de cada cristiano, habrán momentos difíciles, momentos de lucha y de duda. Lo importante en esa lucha es volver a recordar quién es Dios y volver a encontrarnos con Él. Las palabras del salmista nos ayudan:

 

Como la cierva sedienta
busca las corrientes de agua,
así mi alma suspira
por ti, mi Dios.

 

Mi alma tiene sed de Dios,
del Dios viviente:
¿Cuándo iré a contemplar
el rostro de Dios?

 

Las lágrimas son mi único pan
de día y de noche,
mientras me preguntan sin cesar:
«¿Dónde está tu Dios?»

 

¿Por qué te deprimes, alma mía?
¿Por qué te inquietas?
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias,
a él, que es mi salvador y mi Dios. (42:2-4, 6)

 

Todas las citas bíblicas son de El libro del Pueblo de Dios (Buenos Aires: San Pablo).

 

San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz

 

También les comparto una poesía del místico español, San Juan de la Cruz, acerca de la noche oscura del alma:

 

Coplas del alma que pena por ver a Dios, del mismo autor.

 

Vivo sin vivir en mí
y de tal manera espero,
que muero porque no muero.

1. En mi yo no vivo ya,
y sin Dios no puedo;
pues sin él y sin mí quedo,
este vivir, ¿qué será?
Mil muertes se me hará,
Pues mi misma vida espero,
Muriendo porque no muero.

2. Esta vida que yo vivo
es privación de vivir;
y así, es continuo morir
hasta que viva contigo.
Oye, mi Dios, lo que digo:
que esta vida no la quiero,
que muero porque no muero.

3. Estando ausente de ti
¿qué vida puedo tener,
sino muerte padecer
la mayor que nunca vi?
Lástima tengo de mí,
pues de suerte persevero,
que muero, porque no muero.

4. El pez que del agua sale
aun de alivio no carece,
que en la muerte que padece
al fin de la muerte le vale.
¿Qué muerte habrá que se iguale
a mi vivir lastimero,
pues si más vivo más muero?

5. Cuando me pienso aliviar
de verte en el Sacramento,
háceme más sentimiento
el no te poder gozar;
todo es para más penar
por no verte como quiero,
y muero porque no muero.

6. Y si me gozo, Señor,
con esperanza de verte,
en ver que puedo perderte
se me dobla mi dolor;
viviendo en tanto pavor
y esperando como espero,
muérome porque no muero.

7. ¡Sácame de aquesta muerte,
mi Dios, y dame la vida;
no me tengas impedida
en este lazo tan fuerte;
mira que peno por verte,
y mi mal es tan entero,
que muero porque no muero.

8. Lloraré mi muerte ya
y lamentaré mi vida,
en tanto que detenida
por mis pecados está.
¡Oh mi Dios!, ¿cuándo será
cuando yo diga de vero:
vivo ya porque no muero?

 

San Juan de la Cruz. (2010). Obras completas. Eulogio Pacho, ed. Burgos, España: Editorial Monte Carmelo., pp. 59-60.

Entre la fe y la duda: Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno teologia y filosofia

Miguel de Unamuno

Uno de los más grandes filósofos hispanohablantes fue, sin duda, Miguel de Unamuno. Aunque publicaba también en francés, sus obras han tenido un notable impacto en el pensamiento iberolatinoamericano. Mientras que Unamuno no negaba la existencia del Ser omnipotente, luchaba con su fe en Dios.

 

En la España de Unamuno, la iglesia católica estaba en manos de la corrupción eclesiástica y la espiritualidad del pueblo poco reflejaba la fe alegre del mismo Jesús. A pesar de nunca concretar una convicción religiosa firme en cuanto a Dios y Jesucristo, Unamuno da un buen ejemplo en su lucha por vencer sus dudas. Estuvo dispuesto a hacerse preguntas difíciles e indagar en cuestiones esenciales de la vida cristiana.

 

Unamuno es más conocido por su filosofía que por su poesía pero en realidad, es un excelente poeta. Aquí les comparto una de mis poesías favoritas:

 

Incredulidad y fe

 

Salmo XLII, 2; Éxodo XXXIII, 20;
Marcos IX, 25; Marcos IX, 24

 

Sed de Dios tiene mi alma, de Dios vivo:
conviértemela, Cristo, en limpio aljibe
que la graciosa lluvia en sí recibe
de la fe. Me contento si pasivo
una gotica de sus aguas libo
aunque en el mar de hundirme se me prive,
pues quien me rostro ve –dice– no vive,
y en esa gota mi salud estribo.
Hiéreme frente y pecho el sol desnudo
del terrible saber que sed no muda;
no bebo agua de vida, pero sudo
y me amarga el sudor, el de la duda:
sácame, Cristo, este espíritu mudo,
creo, tú a mi incredulidad ayuda.

 

Miguel de Unamuno. (2007). Antología poética. Madrid: Alianza Editorial., p. 49.

 

También vale la pena leer el Salmo I por Unamuno aquí en formato PDF.

 

También por Unamuno:
La agonía del cristianismo. (2007). Madrid: Alianza Editorial.