¿Qué es la teología?

C.S. Lewis, en su libro Mero cristianismo nos ayuda a entender qué es la teología.

 

CS Lewis teologya y filosofiaTodo el mundo me ha advertido que no os diga lo que voy a deciros en este último libro. Dicen: «El lector común no quiere teología: ofrécele simple religión práctica.» Yo he rechazado esta advertencia. No creo que el lector común sea tan necio. Teología significa «la ciencia de Dios», y creo que cualquier hombre que quiera pensar en Dios querría tener sobre El las ideas más claras y más exactas disponibles. Vosotros no sois niños. ¿Por qué iba a trataros como a niños?

 

En cierto modo comprendo por qué algunas personas sienten rechazo por la teología. Recuerdo que una vez, cuando estaba dando una charla para la R.A.F., un viejo y curtido oficial se levantó y dijo: «Todo eso a mí no me sirve. Pero le aclaro que soy un hombre religioso. Sé que Dios existe. Lo he sentido: solo en el desierto, por la noche; el inmenso misterio. Y esa justamente es la razón por la que no creo en todos sus pequeños dogmas y fórmulas acerca de Él. ¡A cualquiera que haya conocido al Dios verdadero, todo eso le parece pedante, mezquino e irreal!»

 

Bien, en un sentido, estoy de acuerdo con ese hombre. Creo que es probable que haya tenido una auténtica experiencia de Dios en el desierto. Y cuando se volvió después a los credos cristianos creo que se estaba volviendo de algo real a algo menos real. Del mismo modo, si un hombre ha mirado alguna vez el Atlántico desde la playa, y luego mira un mapa del Atlántico, también se estará volviendo de algo real a algo menos real: de las olas reales a un trozo de papel coloreado. Pero aquí viene mi argumento. Admitimos que el mapa es sólo papel coloreado, pero hay dos cosas acerca de él que debéis recordar. En primer lugar, está basado en lo que cientos de miles de personas han averiguado navegando por el auténtico Atlántico. En este sentido, tiene detrás una inmensa experiencia tan real como la que podría tenerse desde la playa; sólo que, mientras que la vuestra sería una única y aislada mirada, el mapa hace que todas esas experiencias diferentes concurran en él. En segundo lugar, si queréis ir a alguna parte, el mapa es absolutamente necesario. Mientras os contentéis con paseos por la playa, vuestras propias miradas son mucho más divertidas que contemplar el mapa. Pero el mapa os será más útil que la playa si queréis llegar a América.

 

Pues bien; la teología es como ese mapa. El solo hecho de aprender y pensar acerca de las doctrinas cristianas, si os detenéis ahí, es menos real y menos excitante que la experiencia que mi amigo tuvo en el desierto. Las doctrinas no son Dios: sólo son una especie de mapa. Pero ese mapa está basado en la experiencia de cientos de personas que realmente estuvieron en contacto con Dios…, experiencias comparadas con las cuales cualquier excitante sensación o sentimiento piadoso que vosotros o yo tengamos la posibilidad de encontrar por nosotros mismos son muy elementales y muy confusos. Y en segundo lugar, si queréis llegar más lejos, tendréis que utilizar el mapa. Lo que le ocurrió a ese hombre en el desierto puede haber sido real, y ciertamente habrá sido emocionante, pero de ello no saldrá nada. No lleva a ninguna parte. No hay nada que hacer con ello. De hecho, ésa es justamente la razón por la que una religión vaga —el hecho de sentir a Dios en la naturaleza, etc., — resulta tan atractiva. Es todo emociones y ningún trabajo, como mirar las olas desde la playa. Pero jamás llegaréis a Terranova disfrutando de ese modo del Atlántico, y no conseguiréis la vida eterna simplemente sintiendo la presencia de Dios en las flores o en la música. Tampoco llegaréis a ningún sitio estudiando los mapas sin echaros al mar. Y tampoco estaréis muy seguros echándoos al mar sin un mapa.

 

En otras palabras: la teología es práctica, especialmente ahora. Antiguamente, cuando había menos educación y menos discusión, era tal vez posible seguir adelante con unas pocas ideas muy sencillas acerca de Dios. Pero ahora ya no es así. Todo el mundo lee, participa en discusiones. En consecuencia, si no le hacéis caso a la teología, eso no significará que tengáis menos ideas acerca de Dios. Significará que tenéis muchas ideas equivocadas, malas, confusas, anticuadas. Puesto que una gran parte de las ideas acerca de Dios que se venden hoy en día como novedades son sencillamente las que los auténticos teólogos intentaron hace siglos y acabaron descartando. Creer en la religión popular de la Inglaterra moderna es un retroceso… como creer que la tierra es plana.

 

Porque cuando se llega al fondo de la cuestión, ¿no es la idea popular del cristianismo simplemente esto: que Jesucristo fue un gran maestro moral y que con sólo seguir sus consejos podríamos establecer un nuevo orden social mejor y evitar otra guerra? Claro que esto es verdad. Pero os dice mucho menos que toda la verdad acerca del cristianismo y no tiene ninguna importancia práctica en absoluto.

 

Es bien cierto que si siguiéramos los consejos de Cristo pronto viviríamos en un mundo mejor. Y ni siquiera hace falta llegar tan lejos como Cristo. Si hiciéramos todo lo que Platón o Aristóteles o Confucio nos dijeron nos iría mucho mejor de lo que nos va. ¿Y qué? Jamás hemos seguido los consejos de los grandes maestros. ¿Por qué íbamos a hacerlo ahora? ¿Por qué es más probable que sigamos a Cristo que a cualquiera de los otros? ¿Porque es Él un mejor maestro moral? Pero eso hace aún menos probable que le sigamos. Si no podemos seguir las lecciones elementales, ¿es probable que sigamos las más avanzadas? Si el cristianismo sólo significa unos cuantos buenos consejos más, entonces el cristianismo no tiene importancia. No han faltado buenos consejos en estos últimos 4.000 años. Unos pocos más no supondrán una gran diferencia.

 

Pero en cuanto se examinan unos cuantos auténticos textos cristianos se descubre que hablan de algo muy distinto de esta religión popular. Dicen que Cristo es el Hijo de Dios (sea lo que sea lo que eso signifique). Dicen que aquellos que le entregan su confianza también pueden convertirse en Hijos de Dios (sea lo que sea lo que eso signifique). Dicen que Su muerte nos salvó de nuestros pecados (sea lo que sea lo que eso signifique).

 

No sirve de nada quejarse de que estas afirmaciones son difíciles. El cristianismo pretende estar hablándonos de otro mundo, de algo detrás del mundo que nosotros podemos ver, oír y tocar. Podéis pensar que esta pretensión es falsa, pero si fuera verdad, lo que nos dice sería por fuerza difícil, al menos tan difícil como la física moderna, y por la misma razón.

 

Ahora bien: el punto del cristianismo que nos conmociona más que ningún otro es la afirmación de que, uniéndonos a Cristo, podemos convertirnos en «Hijos de Dios». Uno se pregunta: «¿No somos ya Hijos de Dios? No hay duda de que la paternidad de Dios es una de las ideas cristianas más importantes.» Bueno, en un sentido, no hay duda de que ya somos hijos de Dios. Dios nos ha traído a la existencia y nos ama y cuida de nosotros, y en ese sentido es como un padre. Pero cuando la Biblia habla de «convertirnos» en Hijos de Dios, es evidente que debe querer decir algo diferente. Y eso nos lleva al centro mismo de la teología.

Adoración egoísta

Loores dad a Cristo el Rey

Cualquier persona que no está muy familiarizada con la historia de la iglesia cristiana podría llegar a pensar que la iglesia está pasando por una excelente etapa en todo lo que es música y adoración. Hay más cantantes y bandas cristianas que nunca. Hay emisoras cristianas y hasta programas de televisión que trasmiten alabanzas cristianas a un gran público.

 

La adoración cristiana ha evolucionado mucho. Hay cambios y procesos de maduración que son naturales y hasta sanos. Pero existe un desarrollo que va más allá de la esencia verdadera del acto, en nuestro caso, la adoración.

 

Los primeros cristianos se reunían en el templo, en sinagogas y luego en casas y cantaron los himnos y salmos que eran comunes entre los judíos. Luego los cristianos desarrollaron sus propios himnos, uno siendo citado por Pablo en Filipenses capítulo dos. Y luego de dos mil años, seguimos escribiendo himnos nuevos.

 

Se puede trazar la evolución del canto cristiano desde cantar unísono, hasta cantar a voces y luego la inclusión de los instrumentos. Se puede analizar también el contenido doctrinal (o falta de) en la letra de las canciones. El himno que vemos en Filipenses 2 enseña quién es Jesús, qué es lo que ha hecho por nosotros y cuál será nuestra respuesta a aquello que Él hizo.

 

Parece que hoy en día, este patrón o modelo para los himnos cristianos se ha perdido. En mi opinión, mucha de la adoración, en vez de anunciar las proezas de Dios, mas bien gira en torno a uno mismo – a lo que uno quiere, lo que uno siente y  lo que uno desea. Muchas de las canciones que más suenen en las iglesias hoy en día hablan más de lo que queremos hacer: tocar a Dios, sentirlo, verlo, amarlo, etc. Y muy pocas canciones hablan de lo que Él quiere hacer con nosotros.

 

Muy pocos himnos de nuestra generación relatan la historia de la obra de Dios en este mundo (la gran excepción siendo “Sólo en Jesús”). Muy pocos hablan del precio de seguir a Cristo o lo necesario que es el sufrimiento. Y menos hablan de lo que Dios quiere de vos y de mí: obediencia, santidad, pureza de corazón, lealtad, etc.

 

Mientras nosotros seguimos siendo los protagonistas de las alabanzas, en su esencia, nunca llegarán a ser lo que pretenden ser: alabanza a Dios. A mi forma de ver las cosas, no está mal hablar de nuestro deseo de tener intimidad con Dios siempre y cuando recordamos que Dios es también un Dios santo, justo y es fuego consumidor.

 

Espero que tomemos conciencia de la importancia del contenido doctrinal en nuestra adoración. No hay que sacrificar la belleza o la emoción para adorar al Dios verdadero como Él manda, en espíritu y en verdad.

La virtud de la coherencia

padres del desiertoHenri Nouwen compiló muchos dichos de los Padres y Madres del desierto en un libro llamado La sabiduría del desierto. Los Padres y Madres, a pesar de haber vivido en los siglos IV y V, hablan a nuestra condición como si fuesen nuestros contemporáneos. Uno de estos dichos aparece en el siguiente relato:

Abba Isidoro de Pelusia dijo: “Vivir sin hablar es mejor que hablar sin vivir. Porque una persona que vive rectamente nos ayuda con el silencio, mientras que una que habla demasiado simplemente nos aburre. Sin embargo, la perfección de toda filosofía es que las palabras y la vida vayan de la mano.”

Vivimos en un mundo saturado de palabras y palabrería. El hablar ha llegado a ser muestra de poder y el callar muestra de debilidad. En realidad, aquellos que más hablan dicen muy poco y aquellos que hablan poco, dicen mucho.

La virtud que brota del buen hablar y del silencio es la coherencia. Es decir y hacer una misma cosa. También es desear una sola cosa. Los antiguos escritores de espiritualidad hablaban del desafío de tener un solo ojo, una sola visión hacia la meta.

Cambiamos la cualidad de las palabras por la cantidad de ellas. Cambiamos la verdad por palabras elocuentes que soban el ego pero están lejos de penetrar el corazón.

Tal vez no nos haría mal una estadía en el desierto para aprender el valor de las palabras para luego poner en práctica la virtud de la coherencia.

Henri Nouwen y Yushi Nomura. (2002). La sabiduría del desierto: dichos de los padres y madres del desierto. Buenos Aires: Editorial Claretiana.

Cristianos de toda la vida

Los cristianos de toda la vida son aquellos que nacen a padres cristianos, son criados en un hogar cristiano y reciben las enseñanza bíblica junta con la papilla. A veces se les hace difícil contar la historia de su conversión ya que fueron criados desde chicos con una conciencia de su pecado y de su  necesidad de Jesús como Señor y Salvador. Sabían que en un momento se iban a bautizar y sabían que más adelante, iban a seguir formando parte del pueblo de Dios.

Bible Felt Set

Lo que no sabían era que venían dificultades, pruebas y grandes desafíos. Si bien los padres pueden modelar su fe para sus hijos, no pueden regalar ni heredar su fe. La fe debe ser aceptada o rechazada por cada generación. Cada generación es responsable por su propia aceptación y obediencia a la voluntad de Dios.

¿Qué fue lo que pasó en el camino? Las pruebas y los grandes desafíos los desorientaron. La escuelita bíblica no los preparó para enfrentar semejantes desafíos. No habían aprendido acerca de cómo enfrentar una crisis de identidad o cómo colaborar con el Espíritu para que muriera en ellos toda inclinación hacia el mal.

Entonces, ¿qué pasó? Se alejaron. Fueron en búsqueda de respuestas lejos del pueblo de Dios. Con una mezcla de rebeldía juvenil y arrogancia, pensaron que habían agotado los recursos espirituales que tenían a la mano. Veían a los hermanos como maestros y maestras de la escuelita, no como consejeros. Y peor aún, veían a Jesús como el protagonista de las historias de su niñez pero no como la encarnación del Dios invisible entre los hombres.

Su fe quedó estancada. Su fe no siguió creciendo con ellos. Se recibieron del colegio pero su fe no se recibió con ellos. Llegaron a pensar que habían aprendido todo lo que se podía. No profundizaron. No meditaron. Dejaron de asombrarse delante del Dios vivo.

Vos, cristiano de toda la vida, ¿Tu fe de niño no sostiene ahora tu vida espiritual? ¡Menos mal! Lo que aprendiste de chico fue para prepararte para mayor aprendizaje y crecimiento más adelante. Más bien, deberías preocuparte si siendo grande, mantenés el entendimiento de un niño. C.S. Lewis tenía razón: “Dios quiere el corazón de un niño pero la cabeza de un adulto”.

N.T. Wright y la resurrección de Jesús

N.T. Wright es uno de los más importantes eruditos del Nuevo Testamento que vive y enseña el día de hoy. Desconocer la obra de Wright es desconocer unas nuevas (y no tan nuevas) interpretaciones de las Escrituras que nos ayudan a ubicar a Jesús y a Pablo en el contexto del primer siglo.

Simplemente cristiano. En el estilo de C.S. Lewis, Wright intenta dar un panorama general de la fe cristiana para no creyentes. Habla de varios indicios que señalan a la existencia de Dios y luego habla de la obra de Dios en la tierra. Luego señala a lo que sería la futura realidad: los nuevos cielos y la nueva tierra.

Sorprendidos por la esperanza. Wright insiste vehemente que la Biblia nunca plantea la esperanza cristiana como un morir e ir para los cielos. Esta comprensión que comenzó con Tomás de Aquino y fue llevado al público general en las obras literarias de Dante, nunca formó parte de la cosmovisión judeocristiana. Wright contesta las siguientes preguntas: ¿Cuál es nuestra esperanza? ¿Cómo afecta esta futura realidad la presente en que la iglesia intenta vivir la misión de Dios?

laresurecciondelhijodediosLa resurrección del Hijo de Dios. Wright estudia la idea y la concepción de la resurrección en el mundo antiguo, en el judaísmo y en el cristianismo primitivo. De nuevo, vemos que la esperanza cristiana comienza a partir de nuestra resurrección en el bautismo y señala a la futura y total redención de nuestros cuerpos para habitar la nueva creación de Dios. No se puede estudiar la resurrección hoy en día sin tomar en cuenta esta obra de gran utilidad histórica y teológica.

Le debo mucha de mi interpretación de los textos novotestamentarios a los estudios de Wright. Siempre enfatiza la importancia de entender el mundo del primer siglo (especialmente el judaísmo del segundo templo) para una correcta interpretación de las Escrituras. Para aquellos que quisieran formar parte de esta gran conversación, les dejo una bibliografía de las obras que yo conozco en castellano:

 

El desafío de Jesús. (2003). Bilbao: Desclée de Brouwer.

La resurrección del Hijo de Dios. (2008). Navarra: Editorial Verbo Divino.

Simplemente cristiano: por qué el cristianismo tiene sentido. (2012). Miami: Editorial Vida.

Sorprendidos por la esperanza: repensando el cielo, la resurrección y la vida eterna. (2011). Miami: Convivium Press.

 

Publicado bajo el nombre Tom Wright:

El verdadero pensamiento de Pablo: ensayo sobre la teología paulina. (2002). Barcelona: Editorial CLIE.

Judas y el evangelio de Jesús: el Judas de la fe y el Iscariote de la historia. (2008). Bilbao: Desclée de Brouwer.

 

En portugués:

Simplesmente cristão: por que o cristianismo faz sentido. (2008). Viçosa, MG: Editora Ultimato.

 

Una página Web con algunas obras suyas en castellano: NT Wright Page.

La fe y la duda

¿Es malo tener dudas? ¿Es pecado dudar en cuanto a la fe en Cristo? ¿Está mal pensar dos veces las convicciones que tenemos acerca de la vida que llevamos con Jesús?

El cristiano que no duda, no piensa. El cristiano que no duda nunca de nada no pasa tiempo reflexionando acerca de la realidad de su fe y su diario vivir.

La incredulidad de Santo Tomás de Carvaggio, 1602
La incredulidad de Santo Tomás de Carvaggio, 1602

Ciertamente, la duda puede ser letal sólo y cuando la dejamos por ahí, cuando la alimentamos y cuando no buscamos aclararla. Sin embargo, la duda es algo natural y hasta ventajosa. ¿Pueden ser de provecho las dudas? ¡Claro que sí!

Las dudas que tenemos pueden ser puntos de partida para llegar a una comprensión mayor de nuestra fe y de la vida en Cristo. Si nunca analizamos nuestra vida, si no meditamos en la Palabra, si no contemplamos los propósitos de Dios, no tendremos por qué ejercer nuestras mentes. No tendremos por qué estirar nuestra imaginación.

Miguel de Unamuno, un filósofo español tuvo muchas dudas acerca de Dios y de la fe cristiana. Sus escritos están llenos de ansiedad, de reclamos y de interrogativas. La siguiente cita es una muestra de su convicción acerca de aquellos que no dudan:

Los que dicen que creen en Dios y sin embargo ni le aman ni le temen, en realidad no creen en él, sino en aquellos que les han enseñado que Dios existe. Los que piensan que creen en Dios, pero no tienen pasión alguna por él en el corazón, ni angustia en la mente, ni incertidumbres, ni dudas, ni elemento alguno de desesperación aún en medio de su consuelo, sólo creen en un Dios-idea, no en Dios.

Dios escapa nuestra total comprensión. Es un ser infinito. Sus caminos son más altos que los nuestros, sus propósitos, a veces indescifrables. Debería preocuparnos un sentimiento de autosuficiencia, una supuesta culminación del entendimiento completo de Dios. Unamuno dice que aquellos que no luchan con Dios realmente no creen en él, sino en una idea llamada Dios.

¿Tenés dudas? ¡Genial! ¡Orá, meditá en las Escrituras, investigá, consultá con tus hermanos cristianos! Seguramente no sos el primer ni el último cristiano con esa misma duda. Acordate, las dudas pueden ser puntos de partida para una mayor comprensión y apreciación de la verdad revelada. ¡No tengas miedo!

Unamuno se mantuvo escéptico acerca de la fe cristiana. En cuanto yo sepa, nunca se hizo discípulo de Jesús. Lo admiraba y de cierta forma y quería creer en él. Sin embargo, nunca dejó que Dios aclarara sus dudas a través de su Palabra y el Espíritu de la verdad.

¡No te quedes con la duda! ¡Dejá que Dios transforme tu duda en un nuevo y mayor entendimiento de la realidad celestial!

Libros que hablan sobre este tema:

La fe y la duda por John Ortberg

El Dios que no entiendo: reflexiones y preguntas difíciles acerca de la fe por Christopher J.H. Wright

Alcanzando al Dios invisible: ¿Qué podemos esperar encontrar? por Philip Yancey

Taller: ¿Qué es la teología?

Para abrir este nuevo blog, he elegido compartir parte de una charla que di en una orientación académica en el Instituto donde doy clases. Esta es la primera parte de una presentación que se llama “Amar la verdad: la conexión entre la teología y la espiritualidad”. Para asentar las bases para el futuro contenido de este blog, me parece apropiado una explicación acerca de qué es la teología.

El apóstol Pablo por Rembrandt en 1630
El apóstol Pablo por Rembrandt en 1630

I.          ¿Qué es la teología?

A.        La teología es una palabra (logos) acerca de Dios (theos). Por lo tanto, cualquier persona que habla acerca de Dios participa en la reflexión teológica.

B.        Uno de los papeles fundamentales de la teología es ayudarnos a expresar lo que queremos decir cuando hablamos de Dios. La mayoría de los cristianos piensan muy poco acerca de su fe, usando palabras e imágenes superficiales, sin conseguir apreciar su profundidad y riqueza. La teología nos obliga a hacer preguntas como: ¿Qué quiere decir que Dios es nuestro pastor? Más allá de eso, al llevarnos a la reflexión, ella nos ofrece una oportunidad de profundizar el entendimiento y el aprecio por nuestra fe.[i]

C.        ¿Cuáles son los límites de la reflexión teológica? Algunas dicen que la Biblia es la única autoridad mientras que otros admiten la Palabra y la tradición eclesiástica.

1.         La única autoridad viene de la Palabra de Dios (cf. 2 Timoteo 3:14-17 y 2 Pedro 1:19-21).

2.         Aunque se hacen referencias a interpretaciones de otros autores, sin embargo, la búsqueda de la verdad siempre debería llevarnos a la Palabra (Salmo 119:105).

3.         Es conveniente leer e informarnos acerca de las interpretaciones a través de la historia del cristianismo porque no vivimos en vacío histórico – somos productos de nuestra historia y deberíamos esforzarnos para saber por qué pensamos que lo pensamos. Al estudiar la historia de la interpretación, podemos evitar ser auto referentes en nuestra hermenéutica.

D.        La teología es el estudio de Dios, su revelación y su interacción con la creación. La teología se divide en subtemas para su análisis:

1.         La teología sistemática: teología (el estudio de Dios), Cristología (Jesucristo), pneumatología (Espíritu Santo), antropología (la doctrina del hombre), soteriología (estudio de la salvación), eclesiología (estudio de la iglesia), escatología (las últimas cosas).

2.         Otras ramas de la teología: misionología (estudio de la misión), teología moral (la ética), teología espiritual (la espiritualidad), teología pastoral (la vida de la comunidad cristiana), apologética (la defensa de la fe).

 

II.        ¿Para qué estudiar la teología?

A.        Estudiamos la teología para conocer al verdadero Dios.

1.         Ludwig Andreas Feuerbach (1823-1872) dijo que «el ser absoluto, el Dios del hombre, es su propia esencia». En otras palabras, Dios es una proyección del ser humano; realmente no existe.[ii]

a.         Puede ser que cuando hablamos de Dios, solamente estamos proyectando los pensamientos y sentimientos de los seres humanos.

b.         Los cristianos comparten el sentimiento de Feuerbach, por eso tenemos cuidado en no hablar de Dios a partir de nuestra propia experiencia, sino a partir de su autorrevelación en la creación, su revelación en la Palabra y su revelación en la persona de Jesús (Hebreos 1:1-2).

2.         Juan Calvino decía que el corazón humano es una fábrica de ídolos. Debemos tener cuidado de crear a Dios en nuestra imagen y semejanza. Cf. Deuteronomio 11:16; capítulo 32.

3.         La reflexión teológica es una manera de examinar nuestra alabanza, oración, palabras y adoración con el objetivo de asegurarnos que se conforman a solo Dios. Cada época ha tenido sus ídolos y su visión distorsionada de Dios. Debemos cuidarnos para responderle fielmente a él en nuestra época, cualquiera que sea el clima social y filosófico.[iii]

B.        Estudiamos la teología para deleitarnos en el verdadero Dios.  

1.         Es imposible obedecer, agradar y deleitarnos en un Dios que no conocemos y con quien no tenemos comunión.

a.         San Agustín escribió, «Grande eres, Señor, e inmensamente digno de alabanza; grande es tu poder y tu inteligencia no tiene límites. . . . [yo], este hombre te quiere alabar. Y tú lo estimulas para que encuentre deleite en tu alabanza; nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti».[iv]

b.         Solamente podemos deleitarnos en su alabanza cuando descansamos en él – cuando hayamos puesto nuestra fe totalmente en el Dios único y verdadero (cf. Salmo 63).

2.         Al contar con su presencia en nuestras vidas y la obra de su Espíritu, podemos disfrutar nuestra transformación con y por él hasta llegar a la imagen de Cristo (cf. 1 Juan 2:3-7; 3:1-3).

 


            [i] McGrath, Alister. (2008). Teología para amadores [Teología para principiantes]. São Paulo: Mundo Cristão, pág. 13.

 

            [ii] Feuerbach, Ludwig. (2006). La esencia del cristianismo. Buenos Aires: Claridad, pág. 17.

 

            [iii] Kapic, Kelly M. (2012). A Little Book for New Theologians [Un pequeño libro para nuevos teólogos]. Downer’s Grove, IL: IVP Academic, pág. 18.

 

            [iv] Agustín. (1998). Las confesiones. Madrid: San Pablo, pág. 81.

 

Agranda la puerta

Agranda la puerta, Padre,

porque no puedo pasar;

la hiciste para los niños,

yo he crecido a mi pesar.

 

Si no me agrandas la puerta,

ahícame, por piedad;

vuélveme a la edad bendita

en que vivir es soñar.

 

Gracias, Padre, que ya siento

que se va mi pubertad;

vuelvo a los días rosados

en que era hijo no más.

 

Hijo de mis hijos ahora

y sin masculinidad

siento nacer en mi seno

maternal virginidad.

 

– Miguel de Unamuno

de Cancionero. Diário poético (1928-1936)

Meditation by Francis de Sales

Second Meditation of the End for Which We Were Created

by Francis de Sales

 

 

Preparation

 

1. Please yourself before God.

 

2. Ask Him to inspire your heart.

 

 

Considerations

 

1. God did not bring you into the world because He had any need of you, useless as your are; but solely that He might show forth His goodness in you, giving you His grace and glory. And to this end He gave you understanding that you might know Him, memory that you might think of Him, a will that you might love Him, imagination that you might realize His mercies, sight that you might behold the marvels of His works, speech that you might praise Him, and so on with all your other faculties.

 

2. Being created and placed in the world for this intent, all contrary actions should be shunned and rejected, as also you should avoid as idel and superflous whatever does not promote it.

 

3. Consider how unhappy they are who do not think of all of this, who live as though they were created only to build and plant, to heap up riches and amuse themsevles with trifles.

 

 

Affections and Resolutions

 

1. Humble youself in that hitherto you have so little thought upon all this. Alas, my God, of what was I thinking when I did not think of Thee? what did I remeber when I forgot Thee? what did I love when I loved Thee not? Alas, when I ought to have been feeding on the truth, I was but filling myself with vanity, and serving the world, which was made to serve me.

 

2. Abhor your past life. I renounce ye, O vain thoughts and useless cognitions, frivolous and hatelful memories. I renounce all worthless friendships, all unprofitable efforts, and miserably ungrateful self-indulgence, all pitiful compliances.

 

3. Turn to God. Thou, my God and Savior, shalt henceforth be thte sole object of my thoughts; no more will I give my mind to ideas which are displeasing to Thee. All the days of my life I will dwell upon the greatness of Thy goodness, so lovingly poured out on me. Thou shalt be henceforth the delight of my heart, the resting place of all my affections. From this time forth I will forsake and abhor the vain pleasures and amusements, the empty pursuits which have absorbed my time; the unprofitable ties which have bound my heart I will loosen henceforth, and to that end I will use such and such remedies.

 

 

Conclusions

 

1. Thank God, Who has made you for so gracious an end. Thou hast made me, O Lord, for Thyself, that I may eternally enjoy the immensity of Thy glory. When shall I be worthy thereof, when shall I know how to bless Thee as I ought?

 

2. Offer. O dearest Lord, I offer Thee all my affections and resolutions, with my whole heart and soul.

 

3. Pray. I entreat Thee, O God, that Thou wouldst accept my desirs and longings, and give Thy blessing to my soul, to enable me to fulfill them, through the merits of Thy dear Son’s precious blood shed upon the cross of me.

For Parents of Missionaries

Jim Elliot was a missionary in Ecuador in the 1950’s. He felt God’s call to seek and save the lost. He was passionate about missions and longed to be on the mission field. He felt that God wanted to use him in a powerful way. And He did.

 

Like many young missionaries, he was discouraged from going to the mission field. When friends and family could no longer convince him to avoid the dangers of jungle life in South America, many well-meaning brothers and sisters in the US pointed to the great need for preaching the Gospel near home. Nevertheless, he was unshaken in his commitment to serve the Lord in South America.

 

In a letter to his parents, he wrote the following words:

 

“I do not wonder that you were saddened at the word of my going to South America. This is nothing else than what the Lord Jesus warned us of when He told the disciples that they must become so infatuated with the kingdom and following Him that all other allegiances must become as though they were not. And He never excluded the family tie. In fact, those loves which we regard as closest, He told us must become as hate in comparison with our desires to uphold His cause.

 

“Grieve not, then, if your sons seem to desert you, but rejoice, rather, seeing the will of God done gladly. Remember how the Psalmist described children? He said that they were as a heritage from the Lord, and that every man should be happy who had his quiver full of them. And what is a quiver full of but arrows? And what are arrows for but to shoot? So, with the strong arms of prayer, draw the bowstring back and let the arrows fly – all of them, straight at the Enemy’s hosts.

 

“Surely those who know the great passionate heart of Jehovah must deny their own loves to share in the expression of His” (page 132, Shadow of the Almighty: The Life & Testament of Jim Elliot by Elisabeth Elliot).

 

I am thankful for parents who train their children up in the Lord in such a way that they choose to serve Him in foreign lands. I am thankful for the parents who in quiet prayer let go of their children and allow them to serve as Christ’s ambassadors far from home. I pray for those parents who will some day have to decide if having their children close to home is worth more than having spiritual grandchildren all over the world.

 

Parents of missionaries, join with us, your children in sharing the Good News of Jesus Christ! Strengthen us with your prayers. Support us with words of encouragement. Send us with your blessing so that we might be a blessing to others.