Se lee cada vez menos

«Cada vez se leen menos libros mientras que es muy elevado el número de lectores de periódicos, revistas, fascículos y otras publicaciones de esta índole. Pero esta clase de lectores no lee: mira, observa. Contempla con una atención cósmica, cuando en realidad saben leer; sin embargo, sólo miran y luego tiran a la basura.»

 

Esta afirmación no fue escrita hace unos días ni hace unos años. Eugenio Montale escribió estas palabras en el 1961 en su libro, Auto-da-fé: Cronache in due tempi.

 

cafeliterario

 

Armando Petrucci nos dice que Montale «destacaba la diferencia de actitud en la lectura en las prácticas del estudio y las prácticas del consumo, entre leer para aprender, para recordar y para formarse, y leer por leer, por pasar el tiempo, sólo para divertirse».

 

Si Montale tiene razón, deberíamos preguntarnos por qué se lee cada vez menos.

 

¿Hemos reemplazado la búsqueda de placer y aventura con otros medios? ¿Hemos perdido la capacidad de imaginar al emplear otros medios visuales? ¿Será que hemos abandonado una práctica que infunde vida para luego recurrir a medios que deshumanizan?

 

¿Será que somos más pobres por leer menos?

 

Fuentes:

 

Armando Petrucci. (2011). «Leer por leer: un porvenir para la lectura» en Historia de la lectura en el mundo occidental. Guglielmo Cavallo y Roger Chartier., eds. Buenos Aires: Taurus.

Para comprender mi pequeñez

Agnes Gonxha Bojaxhiu, mejor conocida como Madre Teresa nació en Uskub, una ciudad del imperio otomano el 26 de agosto del 1910. Murió el 5 de septiembre en Calcuta, India.

Teresa de Calcuta nos deja la siguiente reflexión:

 

En el cielo, la Santísima Trinidad debe de haberlo discutido. «¿Cuál es la mejor manera?» Dios amaba tanto al mundo –es decir, a ti y a mí–, que no eligió las riquezas ni la grandeza, sino que se hizo pequeño; no [nació] en un palacio sino de una virgen, y ni siquiera como un niño cualquiera sino en un pesebre. Su madre, María, no esperaba que naciera de este modo, tan extraño. ¿Por qué? Detengámonos y pensemos, ¿por qué? La pobreza debe de ser muy hermosa en el cielo si Jesús se hizo tan pequeño, con la sencillez de los niños, los animales . . . La pobreza debe de ser muy hermosa en el cielo. Jesús podía tenerlo [todo], pero así lo escogió. Podría haber tenido un palacio. Preguntaos: «¿A qué se debe la elección de Jesús?» Para facilitar la respuesta debemos conocer de veras [lo que es la pobreza]; para ser capaces de entender a los pobres debemos saber lo que es la pobreza. ¿Por qué se hizo Jesús tan pobre? Para poder comprender mi pobreza, mi pequeñez, mi debilidad, mi poquedad.

 

Madre Teresa. (2012). Donde hay amor, está Dios. El camino a una íntima unión con Dios y un mayor amor por los demás. Brian Kolodiejchuk, ed., Núria Pujol Valls, trad. Barcelona: Planeta., pp. 47-48.

 

Aquí también compartimos algunas máximas de la Madre Teresa:

 

«Quiero que hagas el esfuerzo de ser santo, no en grandes cosas, porque no tenemos grandes cosas que hacer; pero cuanto más pequeña sea la cosa, mayor el amor.»

 

«La obediencia es el acto más perfecto de amor a Dios. Obedezco, no porque tenga miedo, sino porque amo a Jesús.»

 

«Tememos el futuro porque estamos desperdiciando el hoy.»

Lectura y metamorfosis

La transformación del lector en un poema de Rainer Maria Rilke.

 

 

 

 

 

 

 

El poema se titula Der Leser: “El lector” y dice así:

¿Quién le conoce, a éste que bajó
su rostro, desde un ser hacia un segundo ser,
a quien sólo el veloz pasar páginas plenas
a veces interrumpe con violencia?

Ni siquiera su madre estaría segura
de si él es el que allí lee algo, empapado
de su sombra. Y nosotros, que teníamos horas,
¿qué sabemos de cuánto se le desvaneció

hasta que, con esfuerzo, alzó la vista?
cargando sobre sí lo que, abajo, en el libro,
sucedía, y con ojos, dadivosos, que en vez
de tomar, se topaban a un mundo pleno y listo:

como niños callados que jugaban a solas
y, de pronto, vivencian lo existente;
mas sus rasgos, que estaban ordenados,
quedaron alterados para siempre.

Traducción de F. Bermúdez-Cañete, Nuevos Poemas II.

Acerca de las futuras conversiones

Hace mucho venía escuchando del Monseñor Romero. Había leído citas suyas en varios libros. Había visto homenajes a su memoria. No fue hasta que visité la Feria del libro de la ciudad de Buenos Aires en mayo de este año que encontré una biografía suya que me llamó poderosamente la atención.

 

Monseñor Romero
Monseñor Romero

 

Monseñor Romero: testigo de la verdad es una biografía escrita por Jon Sobrino, sacerdote jesuita y teólogo español que vive y trabaja en El Salvador hace muchos años. Además de escribir acerca de su propio recuerdo de Monseñor Romero, Sobrino también hace un análisis teológico de su persona y vida.

 

Por falta de tiempo y otras lecturas que me apremiaban a principios de año, no tuve tiempo de leer el análisis teológico de Sobrino. Sin embargo, sentí la necesidad de conocer de cerca, aunque fuese por medio de otro, la vida y obra de Romero.

 

Aunque Romero vivió en otro momento histórico, en otra situación sociopolítica, creo que nos presenta un desafío hoy que no pierde su relevancia. A pesar de la distancia temporal y diferencias eclesiásticas y políticas que podrían llegar a manifestarse, las profundas convicciones de Romero acerca del amor de Dios por los pobres y marginados nos invitan a actuar hoy.

 

Uno de los puntos más interesantes que subraya Sobrino fue la «conversión» de Romero. Dice que siempre fue un hombre piadoso, creyente y amante del pueblo de Dios. Sin embargo, su vida tuvo un importante giro cuando tomó conciencia del estado desesperado de los pobres y marginados de su país.

 

Me hace pensar que de repente, en mi futuro y en el tuyo, estimado lector, también podrían haber futuras conversiones que nos acercan aún más a lo que Dios quiere de nosotros, sus siervos.

 

Jon Sobrino. (2012). Monseñor Romero: testigo de la verdad. Buenos Aires: Editorial Ciudad Nueva.

Barth sobre la carga del otro

«Ayúdense unos a otros a llevar sus cargas, y así cumplirán la ley de Cristo.»
Gálatas 6:2 NVI

 

Nadie puede dejar de lado las cargas del otro, ni tampoco las molestias que éste le ocasiona. ¡Ni siquiera le conviene desear quitárselas de encima! «Llevar» significa soportar, aguantar, sobrellevar mutuamente las mutuas molestias. «Llevar» significa hacer uso de la autorización y la posibilidad de perdonarse mutuamente los inconvenientes sufridos.

 

«Llevar» significa comportarse unos con otros de manera amable, no como se hace con las personas viles y malvadas, sino con las personas pobres y enfermas –algo así como lo que es natural entre los pacientes que comparten habitación en un hospital–. Por tanto, «llevar» es lo contrario de la ceguera e indiferencia frente a las recaídas y pecados de ambas partes, pero también lo contrario de toda indignada inculpación y reparto de golpes al tomarlos en consideración.

 

Karl Barth
Karl Barth

 

«Llevar» consiste en apoyarse todos unos a otros, cargando y encargándose del otro junto con las cargas de ambas partes, como compañeros en un camino que han iniciado juntos y que sólo juntos pueden seguir y rematar. «Llevar» supondrá también necesariamente descubrir la viga en el ojo propio y encontrarla mucho más interesante que la paja en el ojo del hermano.

 

Con ello se consigue que circule el aire entre unos y otros, mientras que todo lo demás sólo puede conducir a la asfixia. Con ello no cambia todo, pero sí algo. Al llevar mutuamente sus cargas, hacen en lo pequeño y particular lo que Él ha hecho y hace en lo grande y general, Él en cuanto Hijo de Dios y Salvador absoluto.

 

– Karl Barth

Salmo 15 en Latinoamérica

Los salmos fueron siempre el himnario del pueblo judío y de la iglesia primitiva. Se dice que el pentateuco (los primeros cinco libros de la Biblia) es la revelación escrita de Dios. También se dice que los salmos (originalmente cinco libros diferentes) son la respuesta escrita del hombre a Dios. Dios, en los primeros cinco libros de la Biblia nos habla. Nosotros, en los salmos, respondemos a Dios.

 

Ha habido varios intentos de «modernizar» los salmos o por lo menos, interpretarlos a la luz de nuestro mundo hoy. Un trabajo ejemplar, en este sentido, es del poeta latinoamericano Ernesto Cardenal.

 

Ernesto Cardenal

 

En el prólogo de su libro, Salmos, Dorothee Sölle escribe:

 

«Los Salmos de Ernesto Cardenal unen sin suturas elementos bíblicos y modernos. En ningún momento se pierde de vista el mundo actual. Los medios con los que seres humanos son hoy amenazados por seres humanos defieren, pero el miedo y la protesta, el sufrimiento por la injusticia y el júbilo de la liberación siguen siendo los mismos. Cardenal no ha “traducido” los salmos, como si hubiera que transponer al presente algo pasado para hacerlo comprensible y apreciable. El movimiento de su poesía es el contrario: Cardenal intenta expresar el presente y las imágenes y lenguaje bíblicos le ofrecen elementos para ello. Así, una estructura social que ha deshumanizado casi por completo la vida humana se entenderá como exilio de Jerusalén, como alejamiento del hogar.»

 

Aquí les compartimos una poesía de Cardenal.

 

SALMO 15 (16)

 

Y yo le dije:

no hay dicha para mí fuera de ti!

Yo no rindo culto a las estrellas de cine

ni a los líderes políticos

y no adoro dictadores

 

No estamos suscritos a sus periódicos

ni inscritos en sus partidos

ni hablamos con slogans

ni seguimos sus consignas

 

No escuchamos sus programas

ni creemos sus anuncios

 

No nos vestimos con sus modas

ni compramos sus productos

 

No somos socios de sus clubs

ni comemos en sus restaurantes

 

Yo no envidio el menú de sus banquetes

no libaré yo sus sangrientas libaciones!

 

El Señor es mi parcela de tierra en la Tierra Prometida

Me tocó en suerte bella tierra

en la repartición agraria de la Tierra Prometida

 

Siempre estás tú delante de mí

y saltan de alegría todas mis glándulas

 

Aun de noche mientras duermo

y aun en el subconsciente

te bendigo!

 

 

Ernesto Cardenal. (1998). Salmos. Madrid: Editorial Trotta.

The Poetry of Aldous Huxley

Aldous Huxley wrote his most famous novel, Brave New World in 1932. He was a prophet, a man who foresaw things that were to come to pass. His criticism of technology, human relations and even on sexual promiscuity are more appropriate today than they were in the 1930’s.

Huxley however, is less known for his poetry. Here is a poem by Huxley:

Quotidian Vision

There is a sadness in the street,
And suddenly the folk I meet
Droop their heads as they walk along,
Without a smile, without a song.
A mist of cold and muffling grey
Falls, fold by fold, on another day
That dies unwept. But suddenly,
Under a tunnelled arch I see
On flank and haunch the chestnut gleam
Of horses in a lamplit steam;
And the dead world moves for me once more
With beauty for its living core.

Julio Cortázar sobre la lectura con música

Jamás he podido leer escuchando música, y ésta es una cuestión bastante importante, porque tengo amigos de un nivel intelectual y estético muy alto para quienes la música, que en ciertas circunstancias puedan escuchar concentrándose, es al mismo tiempo una especie de acompañamiento para sus actividades. Esto lo comprendo muy bien en el caso de los pintores: tengo amigos pintores que pintan con un disco de fondo o la radio. Pero en el caso de la lectura, yo creo que no se puede leer escuchando música porque eso supone un doble desprecio o un desprecio unilateral: o se desprecia la música o se desprecia lo que se está leyendo. La música es un arte tan absoluto, tan total como la literatura, y el música exige que se la escuche a full time lo mismo que cualquier de nosotros cuando escribimos.
Julio-Cortázar

 

Personalmente me apenaría, me decepcionaría, enterarme de que alguien a quien estimo intelectualmente ha leído un libro de cuentos míos al mismo tiempo que estaba escuchando una fuga de Bach o una ópera de Bertolt Brecht. En cambio puede, sí, leer mientras espero en aeropuerto o a alguien en un café, porque ésos son los vacíos, los tiempos huecos que uno no ha buscado por vida, digamos, te condenan de golpe a media hora de espera; y entonces, tener un libro en el bolsillo y concentrarse en él, en ese momento, por un lado anula el tiempo del reloj y, por otro lado, te crea una sensación de plenitud. Y no es esa especia de mala conciencia que, también por deformación intelectual, tengo yo, en el sentido de que si me paso más de diez minutos sin hacer algo, sea lo que sea, tengo la impresión de que soy ingrato con ese hecho maravilloso que es estar viviendo, tener ese privilegio de la vida. Y es algo que siento cada vez más, mientras mi vida se acorta y va llegando a su término ineluctable, si me permitís la palabra tan cursi.

De la entrevista de Sara Castro-Klarén: “Julio Cortázar, lector”.