Se lee cada vez menos

«Cada vez se leen menos libros mientras que es muy elevado el número de lectores de periódicos, revistas, fascículos y otras publicaciones de esta índole. Pero esta clase de lectores no lee: mira, observa. Contempla con una atención cósmica, cuando en realidad saben leer; sin embargo, sólo miran y luego tiran a la basura.»

 

Esta afirmación no fue escrita hace unos días ni hace unos años. Eugenio Montale escribió estas palabras en el 1961 en su libro, Auto-da-fé: Cronache in due tempi.

 

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Armando Petrucci nos dice que Montale «destacaba la diferencia de actitud en la lectura en las prácticas del estudio y las prácticas del consumo, entre leer para aprender, para recordar y para formarse, y leer por leer, por pasar el tiempo, sólo para divertirse».

 

Si Montale tiene razón, deberíamos preguntarnos por qué se lee cada vez menos.

 

¿Hemos reemplazado la búsqueda de placer y aventura con otros medios? ¿Hemos perdido la capacidad de imaginar al emplear otros medios visuales? ¿Será que hemos abandonado una práctica que infunde vida para luego recurrir a medios que deshumanizan?

 

¿Será que somos más pobres por leer menos?

 

Fuentes:

 

Armando Petrucci. (2011). «Leer por leer: un porvenir para la lectura» en Historia de la lectura en el mundo occidental. Guglielmo Cavallo y Roger Chartier., eds. Buenos Aires: Taurus.

Los libros y la conversación

¿Qué es la cultura? ¿Qué es ser culto?   La cultura puede definirse como la gran conversación acerca de qué significa ser humanos. Entonces sigue que ser culto sería estar informado/a acerca de esta gran conversación de mucha importancia para la humanidad.

Si cultura es una conversación, deberían existir diferentes interlocutores — personas que hablan y otros que escuchan. Luego, al cambiar de papel, comienza el diálogo, el gran intercambio de ideas, creencias y convicciones que tiene todo ser humano.

Gabriel Zaid, en su ensayo “Los libros y la conversación” nos recuerda que a Sócrates no le gustaban los libros. Sabemos esto porque esta pequeña anécdota nos fue transmitida a través de un libro. ¿Será que las conversaciones se producen solamente por habla viva y no por la letra muerta de un libro?

Zaid nos dice que “escribir, leer, traducir, editar, diseñar, imprimir, distribuir, catalogar, reseñar, pueden ser leña al fuego de esa conversación [de la cultura], formas de animarla”.   Sin embargo, nuestra sociedad nos incita a trabajar y acumular mucho y luego pensar muy poco. La gran conversación de la cultura se ve limitada por falta de tiempo. Zaid escribe lo siguiente:

Ante la disyuntiva de tener tiempo o cosas, hemos optado por tener cosas. Hoy, es un lujo leer a Sócrates, no por el costo de los libros, sino del tiempo escaso. Hoy, la conversación inteligente, el ocio contemplativo, cuestan infinitamente más que acumular tesoros culturales. Hemos llegado a tener más libros de los que podemos leer.

El Café Literario sirve en parte para continuar la gran conversación que es la cultura. Sirve para conectarnos con los pensadores del pasado, del presente y también a las personas de nuestra ciudad. También sirve para estimularnos a dejar de trabajar un poco para dedicarnos a ocio contemplativo. Nos incentiva a leer, pensar y sobre todo participar en la conversación con otros.

¿Juntos mantendremos viva la cultura de pensar, leer e intercambiar ideas? ¿Juntos vamos a ver qué es lo que podemos llegar a ser cuando reflexionamos sobre la cultura? Bienvenidos a Café Literario.

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Gabriel Zaid. (2012). Leer. Barcelona, España: Editorial Océano, S.L., pp. 109-19.