Amar al mundo – Merton

He terminado de leer las pruebas de El medio divino del padre Teilhard de Chardin que me ha enviado Harpers.

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Thomas Merton

Ciertamente, hay que amar al mundo, como él dice. Porque Dios amó al mundo y envió a Su Hijo al mundo para salvarlo.

 

Aquí el mundo significa el cosmos, y todo está centrado en Dios, todo Le busca.

 

El cristianismo debería hacernos «más visiblemente humanos», apasionadamente preocupados por todo lo bueno que existe, que quiere crecer en el mundo y que no puede hacerlo sin nosotros.

 

La indiferencia estoica cultivada por un cierto tipo de espiritualidad cristiana es, por tanto, una tentación diabólica y un vaciamiento de piedad, caridad, interés, así como endurecimiento del corazón, regresión y aislamiento.

 

Su preocupación es admirable, así como su indignación porque «los cristianos ya no esperan nada». Es verdad. Nada grande. Pero esperamos todo lo trivial.

 

Nuestra indiferencia con respecto a los verdaderos valores del mundo justifica nuestra banal atracción por sus falsos valores. Cuando olvidamos la Parusía y el Reino de Dios en el mundo, podemos –pensamos– ser hombres de negocios y hacer dinero de manera segura.

 

Los que aman al mundo en sentido equivocado, lo aman por su propio bien, lo explotan por su propio bien. Quienes lo aman verdaderamente, lo desarrollan, trabajan en él por Dios, para que Dios pueda revelarse en él.

 

Los diarios de Thomas Merton

26 de agosto de 1960: IV. 36-37.

Para comprender mi pequeñez

Agnes Gonxha Bojaxhiu, mejor conocida como Madre Teresa nació en Uskub, una ciudad del imperio otomano el 26 de agosto del 1910. Murió el 5 de septiembre en Calcuta, India.

Teresa de Calcuta nos deja la siguiente reflexión:

 

En el cielo, la Santísima Trinidad debe de haberlo discutido. «¿Cuál es la mejor manera?» Dios amaba tanto al mundo –es decir, a ti y a mí–, que no eligió las riquezas ni la grandeza, sino que se hizo pequeño; no [nació] en un palacio sino de una virgen, y ni siquiera como un niño cualquiera sino en un pesebre. Su madre, María, no esperaba que naciera de este modo, tan extraño. ¿Por qué? Detengámonos y pensemos, ¿por qué? La pobreza debe de ser muy hermosa en el cielo si Jesús se hizo tan pequeño, con la sencillez de los niños, los animales . . . La pobreza debe de ser muy hermosa en el cielo. Jesús podía tenerlo [todo], pero así lo escogió. Podría haber tenido un palacio. Preguntaos: «¿A qué se debe la elección de Jesús?» Para facilitar la respuesta debemos conocer de veras [lo que es la pobreza]; para ser capaces de entender a los pobres debemos saber lo que es la pobreza. ¿Por qué se hizo Jesús tan pobre? Para poder comprender mi pobreza, mi pequeñez, mi debilidad, mi poquedad.

 

Madre Teresa. (2012). Donde hay amor, está Dios. El camino a una íntima unión con Dios y un mayor amor por los demás. Brian Kolodiejchuk, ed., Núria Pujol Valls, trad. Barcelona: Planeta., pp. 47-48.

 

Aquí también compartimos algunas máximas de la Madre Teresa:

 

«Quiero que hagas el esfuerzo de ser santo, no en grandes cosas, porque no tenemos grandes cosas que hacer; pero cuanto más pequeña sea la cosa, mayor el amor.»

 

«La obediencia es el acto más perfecto de amor a Dios. Obedezco, no porque tenga miedo, sino porque amo a Jesús.»

 

«Tememos el futuro porque estamos desperdiciando el hoy.»

El susurro de Dios

De vez en cuando es bueno recordar quienes somos. El mundo nos dice que somos inteligentes o tontos, bonitos o feos, talentosos o incapaces. A veces nos dejamos llevar por la voz del mundo que nos lleva hacia la autosuficiencia y la autodestrucción. Al creer la voz del mundo, siempre nos alejamos de nuestro Padre. Por eso, tenemos que recordar quienes somos. ¡Fuimos redimidos y Dios tiene grandes planes para con nosotros!

 

Dice la Palabra que Dios llamó a Elías a través de un suave murmullo. Dios podía haber gritado, sonado la trompeta, hasta confeccionado una tormenta para llamar la atención del profeta. Sin embargo, sólo empleó un suave murmullo, un susurro. ¿Por qué? Dios no tuvo que agotar sus recursos para comunicar su voluntad al profeta  porque Dios no le quería imponer su voluntad. Dios quiere que le obedezcamos libremente. Él no quiere nuestras obras, quiere nuestros corazones. Y un suave murmullo siempre hace bien al corazón.

 

Dios susurra mientras el mundo hace bulla. En medio de toda esa bulla está Dios, con un suave murmullo – llamándonos a casa. Nos cuesta escuchar el susurro de Dios y mucho más si no estamos atentos. Elías estaba atento, procurando ese contacto con Dios. Muchas veces nos dejamos llevar tanto que la bulla ahoga el suave murmullo. La verdad de Dios se pierde entre tanta mentira por nuestra propia desobediencia.

 

Somos el pináculo de la creación. Nuestro Dios se esmeró cuando nos hizo porque nos hizo para su propia gloria. Dejamos de glorificar a Dios cuando buscamos otro rumbo en la vida. La vida pierde sentido. A veces después de alejarnos de Dios, cuestionamos a Dios y le exigimos respuestas de porque nos va tan mal. ¿Hasta cuándo vamos a resistir el abundante y suficiente amor de Dios?

 

Tú eres hija de Dios. Tú eres hijo de Dios. Busca la gloria de tu Padre.

 

Proverbios 3:5-6 lo dice así: «Confía en el Señor de todo corazón, y no en tu propia inteligencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él allanará tus sendas.»

 

Escúchalo, reconócelo y confía en él.