En un café de Retiro

 

Hace poco fui a tomar un café con unos amigos después de visitar la Villa 31 de Retiro. Detrás de todo es una asociación civil sin fines de lucro que trabaja para promover la inclusión e igualdad de oportunidades. Me gustó mucho conocer su trabajo y en agradecimiento, quería compartir esta reflexión de Ernesto Sabato de sus memorias, Antes del fin.

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Ernesto-SabatoFue en un café de Retiro donde te acercaste a pedir unas monedas y yo te pregunté si querías sentarte. Eras uno de esos tantos que mendigan su inocencia como ángeles excluidos de algún cielo perverso y extraño. Desde luego, no me conocías, y me reconfortó compartir el encuentro. Porque vos, con tu corta edad, llevabas la mirada envejecida por esas atrocidades que, en breve tiempo, realizan en el cuerpo y el alma la devastación que traen los años.

Cuando en algunas oportunidad he vuelto al mismo café, te he buscado con el deseo de saludarte. Ya no estabas, pero te descubro en otros chicos, cuando al regresar de noche a casa, los veo hurgar entre las bolsas de basura, hundiendo en la inmundicia sus pequeñas manos, destinadas a los columpios y a las callecitas. Y no sé por qué, entonces, pienso en Rimbaud. Quizá, porque también él pertenecía a la raza de los que cantan en el suplicio. Rimbaud, que en las calles de París se alimentaba con los mendrugos que sacaba de la basura, y que dormía por las noches acurrucado en los portales. Recordé sus palabras: “La verdadera vida está ausente”.

Y encerrado en este viejo estudio, sentado al borde de la cama, vuelvo a ver el dibujito de la casa que me regalaste, y que no supuse que era la casa de tus sueños, con flores, pequeñas ventanas y cortinas, con una gran chimenea en el centro que largaba humo de colores, toda esa magia encantatoria de los niños que ni la miseria pareciera borrar.

He estado escribiendo estas líneas que probablemente nunca leerás; querría resguardarte de alguna manera. ¡Qué horror, el mundo!

— Ernesto Sabato, Antes del fin (1998)

La avaricia

Por más de cincuenta años Wendell Berry ha vivido en Kentucky y ha trabajado la tierra ahí junto con su esposa. Ha escrito más de cincuenta libros de poesía y ha recibido varios premios. Quería compartir con todos una poesía, una traducción propia de una de las poesías de su colección “Sabbath” del año 2008.

XIII

Por su propia lógica, la avaricia
finalmente destruye a sí misma,
como las hijas malvadas de Lear
aprendieron para su horror, así
nosotros estamos aprendiendo también.
Lo que construye la avaricia está construido
por la destrucción de los materiales
y vidas de las cuales fue construido.
Sólo los dolientes sobreviven.
Esta es la “destrucción creativa”
a los cuales los economistas conocedores
elevan su alabanza. Pero lo que se hace
por destrucción viene abajo por fin
al piso de un establo, una cama
de paja, y para aquellos con visión
luz en las tinieblas.

– Wendell Berry

 

Wendell-Berry

 

XIII

By its own logic, greed
finally destroys itself,
as Lear’s wicked daughters
learned to their horror, as
we are learning to our own.
What greed builds is built
by destruction of the materials
and lives of which it is built.
Only mourners survive.
This is the “creative destruction”
of which learnèd economists
speak in praise. But what is made
by destruction comes down at last
to a stable floor, a bed
of straw, and for those with sights
light in darkness.

– Wendell Berry

Wendell Berry. (2013). This Day: Sabbath Poems Collected and New 1979-2013. Berkeley: Counterpoint. p. 328.

Leo Tolstoy’s Pacifist Anarchism

Leo Tolstoy is well known for his novels, War and Peace and Anna Karenina. He is less well known for his short stories. The stories that we read in our last meeting were rather didactic and straight-forward. The author left very little to the reader’s imagination.

This can be seen as a lack of literary style or creativity. While there is no doubt the author could have embellished his stories or made them into mini-masterpieces, it appears that his desire goes far beyond writing good literature.

Young Leo TolstoyTolstoy was well known for his criticism of the Russian nobility and their ostentatious lifestyles. More than once he wanted to run away from his life as a Russian noble. He understood human flourishing as much more than having and administrating goods. His idea of being human had much more to with being good.

Our society today is more interested in “dealing goods” than in “being good”. While culturally and most certainly geographically, Russia may be thousands of kilometers from Buenos Aires, Tolstoy’s call for a more humane society rings true today in this place.

Tolstoy is also known for being an anarcho-pacifist. He insisted on nonviolent resistance as the path for a more humane society. He did not believe in the myth of redemptive violence — the idea that violence can end violence. His ideas not only found a great following in Russia, but in India and in the U.S.as well with people like Mahatma Ghandi and Martin Luther King, Jr.

Tolstoy asks us today through his stories, “what do you see when you look at other people?” “Can you look past what defines them socially?” “Can you look your neighbor in the eye and see him for who he or she truly is?” His prophetic voice was certainly not silenced by his death. He is, in many ways, still present with us today.

Leo Tolstoy

It’s just not the same!

There are many electronic devices available for reading books both old and new. In some ways, they are very convenient. I’ll even admit to reading a work of G.K. Chesterton on my phone while jogging on the treadmill at the gym. But the truth is: it’s just not the same!

 

worthless thingamabobsThere is nothing greater (well, maybe I’m exaggerating a bit) than holding a book in your hand. Let’s admit it, we love the smell of books! And an e-reader provokes no sweet sensations whatsoever! Those of us who love reading have moved beyond judging a book by its cover to developing a kind of friendship with the book, a literary companion, if you will.

 

Books open themselves up to you, they share with you and wait patiently until you can give them more of your time and attention. They are with you on trains and planes and yes of course, on the Subte as well. Though I have owned a Kindle in the past, my desire for the printed word will always beat out the desire for convenience.

 

It turns out that my instinct and attraction to the printed word might have positive repercussions not only for my mind, but for my body. What does science have to say about those thingamabobs? Check out this article and learn more! Until then, stick with real books!

Flannery O’Connor’s Revelation

“Please help me dear God to be a good writer and to get something else accepted.” These are the words written by Flannery O’Connor in her prayer journal sometime between January 1946 and September 1947. At this point, she did not know just how much of her work was to published and cherished by so many!

This past Thursday we learned about the great American author, Flannery O’Connor. We read her short stories “The Artificial Nigger”, “Good Country People”, “Revelation” and “Judgment Day”. Here’s the handout we shared with the group:

Flannery O'Connor

Flannery O’Connor is able to arouse our sense of justice but at the same time draw us toward a greater self-awareness of who we are and how we see and treat “the other”. Her stories often mention prejudice and race in the Southern United States. Despite living in a different time and place, her words still speak clearly today and call us dwell upon what kind of people we are today. O’Connor’s revelation story can lead us to our own revelation, if we allow it to.

Los libros y la conversación

¿Qué es la cultura? ¿Qué es ser culto?   La cultura puede definirse como la gran conversación acerca de qué significa ser humanos. Entonces sigue que ser culto sería estar informado/a acerca de esta gran conversación de mucha importancia para la humanidad.

Si cultura es una conversación, deberían existir diferentes interlocutores — personas que hablan y otros que escuchan. Luego, al cambiar de papel, comienza el diálogo, el gran intercambio de ideas, creencias y convicciones que tiene todo ser humano.

Gabriel Zaid, en su ensayo “Los libros y la conversación” nos recuerda que a Sócrates no le gustaban los libros. Sabemos esto porque esta pequeña anécdota nos fue transmitida a través de un libro. ¿Será que las conversaciones se producen solamente por habla viva y no por la letra muerta de un libro?

Zaid nos dice que “escribir, leer, traducir, editar, diseñar, imprimir, distribuir, catalogar, reseñar, pueden ser leña al fuego de esa conversación [de la cultura], formas de animarla”.   Sin embargo, nuestra sociedad nos incita a trabajar y acumular mucho y luego pensar muy poco. La gran conversación de la cultura se ve limitada por falta de tiempo. Zaid escribe lo siguiente:

Ante la disyuntiva de tener tiempo o cosas, hemos optado por tener cosas. Hoy, es un lujo leer a Sócrates, no por el costo de los libros, sino del tiempo escaso. Hoy, la conversación inteligente, el ocio contemplativo, cuestan infinitamente más que acumular tesoros culturales. Hemos llegado a tener más libros de los que podemos leer.

El Café Literario sirve en parte para continuar la gran conversación que es la cultura. Sirve para conectarnos con los pensadores del pasado, del presente y también a las personas de nuestra ciudad. También sirve para estimularnos a dejar de trabajar un poco para dedicarnos a ocio contemplativo. Nos incentiva a leer, pensar y sobre todo participar en la conversación con otros.

¿Juntos mantendremos viva la cultura de pensar, leer e intercambiar ideas? ¿Juntos vamos a ver qué es lo que podemos llegar a ser cuando reflexionamos sobre la cultura? Bienvenidos a Café Literario.

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Gabriel Zaid. (2012). Leer. Barcelona, España: Editorial Océano, S.L., pp. 109-19.

Recuperando la mente cristiana

Hay mucho antiintelectualismo en el mundo evangélico hoy. El historiador, Mark A. Noll dice que este antiintelectualismo es un escándalo por muchas razones, entre ellas que no refleja la naturaleza de la fe cristiana. No tenemos por que dejar nuestra mente de lado cuando comenzamos a seguir a Jesús. Si bien Jesús es Señor y Mesías, también es Rabino o Maestro. Quiere enseñarnos cómo formar parte del reino de Dios, cómo ser una nueva humanidad.

 

 

Parte de recuperar la mente evangélica comienza con leer buenos libros que nos ayudan a pensar mejor. Es importantísimo aclarar que el cristiano maduro no sólo lee por información, sino para formación. El intelecto, junto con la imaginación, nos pueden ayudar a convertirnos en mejores discípulos de Jesucristo.

 

Tony Reinke en su libro, Lit! A Christian Guide to Reading Books [Una guía cristiana para la lectura de libros], sugiere que la lectura de diferentes libros incluyendo novelas y otras obras de literatura pueden profundizar nuestra fe y relación con Dios.

 

Nos da 6 pautas para darle prioridad a la lectura:

 

  1. Leer las escrituras
  2. Leer para conocer y deleitarse en Cristo
  3. Leer para encender la reflexión espiritual
  4. Leer para iniciar un cambio personal
  5. Leer para procurar la excelencia vocacional
  6. Leer para disfrutar de una buena historia

 

Reinke también ofrece 5 metas de un lector maduro:

 

  1. Un lector maduro valora la sabiduría
  2. Un lector maduro aprecia los libros antiguos
  3. Un lector maduro da su lugar a la literatura
  4. Un lector maduro evita hacer de un libro un ídolo
  5. Un lector maduro se aferra al Salvador

 

Reinke, Tony. (2001). Lit! A Christian Guide to Reading Books. Wheaton, IL: Crossway, 93-107; 177-185.

 

Las obras de Mark A. Noll: Jesus Christ and the Life of the Mind. (2011). Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing, Co. y también The Scandal of the Evangelical Mind. (1994). Grand Rapids, MI: Wm. B. Eerdmans Publishing Co.

 

Para aprender más sobre la vida de la mente en castellano, véase:

 

John Piper. (2011). Piense: la vida intelectual y el amor de Dios. Nashville, TN: Carol Stream, IL: Tyndale.

John Stott. (2005). Creer es también pensar. Buenos Aires: Certeza.

James Emery White. (2011). Una mente para Dios. Buenos Aires: Peniel.

 

Los hombres no son islas

Aquí les comparto una reflexión de Thomas Merton que me gusta mucho. Se encuentra en su libro, Los hombres no son islas.

 

Thomas Merton teologia y filosofia
Thomas Merton

Comenzamos a comprender la importancia positiva, tanto de los éxitos como de los fracasos y los accidentes de nuestra vida, únicamente cuando nos vemos en nuestro verdadero contenido humano, como miembros de una raza que está proyectada para ser un organismo y un «cuerpo.» Mis logros no son míos: el camino para llegar a ellos fue preparado por otros.

El fruto de mis trabajos no es mío, pues yo estoy preparando el camino para las realizaciones de otros. Tampoco mis fracasos son míos, sino que pueden derivar del fracaso de otros, aunque también están compensados por las realizaciones de esos otros. Por tanto, el significado de mi vida no debe buscarse únicamente en la suma total de mis realizaciones. Sólo puede verse en la integración total de mis logros y fracasos, junto con los éxitos y fracasos de mi generación, mi sociedad, y mi época. Pueden verse, sobre todo, en mi integración dentro del misterio de Cristo. . . .

Todo hombre es un pedazo de mí mismo, porque yo soy parte y miembro de la humanidad. Todo cristiano es parte de mi cuerpo, porque somos miembros de Cristo. Lo que hago también para ellos, con ellos y para ellos. Lo que hacen, lo hacen en mí, por mí y para mí. Con todo, cada uno de nosotros es responsable de su participación en la vida de todo el cuerpo. La caridad no puede ser lo que se pretende que sea si yo no comprendo que mi vida representa mi participación en la vida de un organismo totalmente sobrenatural al que pertenezco. Únicamente cuando esta verdad ocupa el primer lugar, encajan las otras doctrinas en su contexto adecuado. La soledad, la humildad, la negación de uno mismo, la acción y la contemplación, . . . la familia, la guerra y la paz: nada de esto tiene sentido si no está en relación con la realidad central, que es el amor de Dios que vive y actúa en aquellos a quienes Él ha incorporado en Cristo. Nada, absolutamente nada tiene sentido si no admitimos, como John Donne, que «los hombres no son islas, independientes entre sí; todo hombre es un pedazo del continente, una parte del Todo.»

 

Thomas Merton. (1966). Los hombres no son islas. Buenos Aires: Editorial Sudamericana.

Una oración de Santo Tomás

Santo Tomás de Aquino
Santo Tomás de Aquino

Santo Tomás de Aquino es conocido por ser un prolífico teólogo y relator de algunos de los argumentos más convincentes que señalan a la existencia de Dios. Sin embargo, es poco conocido por sus oraciones. Un día buscando libros en el sótano de un centro comercial en Caracas encontré un libro bilingüe (latín, español) de las oraciones de Santo Tomás. La siguiente oración me conmovió mucho porque logra articular tan bien lo que a veces me cuesta expresar.

 

 

 

Concédeme, Dios misericordioso,
desear ardientemente lo que te agrada,
investigarlo con prudencia,
reconocerlo verazmente,
cumplirlo con perfección,
para alabanza y gloria de tu nombre.

 

Ordena mi estado,
y dame a conocer lo que quieres que haga;
dame ejecutarlo como se debe
y como conviene para la salvación de mi alma.

 

Que mi camino hacia Ti, Señor,
sea seguro, recto, agradable,
y que llegue a término
sin fallar entre lo próspero y lo adverso:
para que en la prosperidad te dé gracias,
y en la adversidad conserve la paciencia,
de tal modo en que aquélla no me exalte
ni en ésta me deprima.

 

Que no me goce ni me duela de nada
sino de lo que lleva a Ti o aleja de Ti.
A nadie desee agradar o tema desagradar sino a Ti.
Que todas las cosas transitorias se me hagan viles por Ti, Señor,
y que todas tus cosas me sean queridas,
y Tú, Dios mío, sobre todas las cosas.

 

Que me fastidie todo gozo sin Ti,
que nada desee fuera de Ti.
Que me deleite, Señor, todo trabajo por Ti
y tedioso me sea todo descanso sin Ti.
Concede que mi corazón se eleve a Ti con frecuencia,
y que en mi flaqueza medite dolido,
con propósito de enmienda.

 

Hazme, Señor Dios, obediente sin contradicción,
pobre sin falta, casto sin corrupción,
paciente sin murmuración, humilde sin fingimiento,
alegre sin disipación, triste sin abatimiento,
maduro sin pesadez, ágil sin liviandad,
temeroso de Ti sin desesperanza, veraz sin duplicidad;
concédeme hacer el bien sin presunción,
corregir al prójimo sin altivez,
edificarlo con la palabra y el ejemplo sin disimulo.

 

Dame, Señor Dios, un corazón vigilante,
que ningún pensamiento curioso aleje de Ti.
un corazón noble,
que ningún afecto indigno rebaje.
Un corazón recto,
que ninguna intención siniestra desvíe.
Un corazón firme,
que ninguna tribulación quebrante.
Un corazón libre,
que ningún afecto violento reivindique para sí.

 

Concédeme, Señor Dios mío,
una inteligencia que te conozca,
un amor que te busque,
una sabiduría que te encuentre,
una vida que te agrade,
una perseverancia que espere confiada en Ti,
una confianza que al fin te alcance. . . .

 

Dios que vives y reinas
por todos los siglos de los siglos.

 

Amén.

 

 

Santo Tomás de Aquino. (1997). Oraciones. Rafael Tomás Caldera y Carlos Augusto Casanova, trad. Caracas: Editorial Ex Libris.

 

También les recomiendo una biografía genial del novelista e intelectual británico G.K. Chesterton:

 

Santo Tomás de Aquino. (1996). Buenos Aires: Ediciones Lohlé-Lumen.