N.T. Wright y la resurrección de Jesús

N.T. Wright es uno de los más importantes eruditos del Nuevo Testamento que vive y enseña el día de hoy. Desconocer la obra de Wright es desconocer unas nuevas (y no tan nuevas) interpretaciones de las Escrituras que nos ayudan a ubicar a Jesús y a Pablo en el contexto del primer siglo.

Simplemente cristiano. En el estilo de C.S. Lewis, Wright intenta dar un panorama general de la fe cristiana para no creyentes. Habla de varios indicios que señalan a la existencia de Dios y luego habla de la obra de Dios en la tierra. Luego señala a lo que sería la futura realidad: los nuevos cielos y la nueva tierra.

Sorprendidos por la esperanza. Wright insiste vehemente que la Biblia nunca plantea la esperanza cristiana como un morir e ir para los cielos. Esta comprensión que comenzó con Tomás de Aquino y fue llevado al público general en las obras literarias de Dante, nunca formó parte de la cosmovisión judeocristiana. Wright contesta las siguientes preguntas: ¿Cuál es nuestra esperanza? ¿Cómo afecta esta futura realidad la presente en que la iglesia intenta vivir la misión de Dios?

laresurecciondelhijodediosLa resurrección del Hijo de Dios. Wright estudia la idea y la concepción de la resurrección en el mundo antiguo, en el judaísmo y en el cristianismo primitivo. De nuevo, vemos que la esperanza cristiana comienza a partir de nuestra resurrección en el bautismo y señala a la futura y total redención de nuestros cuerpos para habitar la nueva creación de Dios. No se puede estudiar la resurrección hoy en día sin tomar en cuenta esta obra de gran utilidad histórica y teológica.

Le debo mucha de mi interpretación de los textos novotestamentarios a los estudios de Wright. Siempre enfatiza la importancia de entender el mundo del primer siglo (especialmente el judaísmo del segundo templo) para una correcta interpretación de las Escrituras. Para aquellos que quisieran formar parte de esta gran conversación, les dejo una bibliografía de las obras que yo conozco en castellano:

 

El desafío de Jesús. (2003). Bilbao: Desclée de Brouwer.

La resurrección del Hijo de Dios. (2008). Navarra: Editorial Verbo Divino.

Simplemente cristiano: por qué el cristianismo tiene sentido. (2012). Miami: Editorial Vida.

Sorprendidos por la esperanza: repensando el cielo, la resurrección y la vida eterna. (2011). Miami: Convivium Press.

 

Publicado bajo el nombre Tom Wright:

El verdadero pensamiento de Pablo: ensayo sobre la teología paulina. (2002). Barcelona: Editorial CLIE.

Judas y el evangelio de Jesús: el Judas de la fe y el Iscariote de la historia. (2008). Bilbao: Desclée de Brouwer.

 

En portugués:

Simplesmente cristão: por que o cristianismo faz sentido. (2008). Viçosa, MG: Editora Ultimato.

 

Una página Web con algunas obras suyas en castellano: NT Wright Page.

La fe y la duda

¿Es malo tener dudas? ¿Es pecado dudar en cuanto a la fe en Cristo? ¿Está mal pensar dos veces las convicciones que tenemos acerca de la vida que llevamos con Jesús?

El cristiano que no duda, no piensa. El cristiano que no duda nunca de nada no pasa tiempo reflexionando acerca de la realidad de su fe y su diario vivir.

La incredulidad de Santo Tomás de Carvaggio, 1602

La incredulidad de Santo Tomás de Carvaggio, 1602

Ciertamente, la duda puede ser letal sólo y cuando la dejamos por ahí, cuando la alimentamos y cuando no buscamos aclararla. Sin embargo, la duda es algo natural y hasta ventajosa. ¿Pueden ser de provecho las dudas? ¡Claro que sí!

Las dudas que tenemos pueden ser puntos de partida para llegar a una comprensión mayor de nuestra fe y de la vida en Cristo. Si nunca analizamos nuestra vida, si no meditamos en la Palabra, si no contemplamos los propósitos de Dios, no tendremos por qué ejercer nuestras mentes. No tendremos por qué estirar nuestra imaginación.

Miguel de Unamuno, un filósofo español tuvo muchas dudas acerca de Dios y de la fe cristiana. Sus escritos están llenos de ansiedad, de reclamos y de interrogativas. La siguiente cita es una muestra de su convicción acerca de aquellos que no dudan:

Los que dicen que creen en Dios y sin embargo ni le aman ni le temen, en realidad no creen en él, sino en aquellos que les han enseñado que Dios existe. Los que piensan que creen en Dios, pero no tienen pasión alguna por él en el corazón, ni angustia en la mente, ni incertidumbres, ni dudas, ni elemento alguno de desesperación aún en medio de su consuelo, sólo creen en un Dios-idea, no en Dios.

Dios escapa nuestra total comprensión. Es un ser infinito. Sus caminos son más altos que los nuestros, sus propósitos, a veces indescifrables. Debería preocuparnos un sentimiento de autosuficiencia, una supuesta culminación del entendimiento completo de Dios. Unamuno dice que aquellos que no luchan con Dios realmente no creen en él, sino en una idea llamada Dios.

¿Tenés dudas? ¡Genial! ¡Orá, meditá en las Escrituras, investigá, consultá con tus hermanos cristianos! Seguramente no sos el primer ni el último cristiano con esa misma duda. Acordate, las dudas pueden ser puntos de partida para una mayor comprensión y apreciación de la verdad revelada. ¡No tengas miedo!

Unamuno se mantuvo escéptico acerca de la fe cristiana. En cuanto yo sepa, nunca se hizo discípulo de Jesús. Lo admiraba y de cierta forma y quería creer en él. Sin embargo, nunca dejó que Dios aclarara sus dudas a través de su Palabra y el Espíritu de la verdad.

¡No te quedes con la duda! ¡Dejá que Dios transforme tu duda en un nuevo y mayor entendimiento de la realidad celestial!

Libros que hablan sobre este tema:

La fe y la duda por John Ortberg

El Dios que no entiendo: reflexiones y preguntas difíciles acerca de la fe por Christopher J.H. Wright

Alcanzando al Dios invisible: ¿Qué podemos esperar encontrar? por Philip Yancey

Taller: ¿Qué es la teología?

Para abrir este nuevo blog, he elegido compartir parte de una charla que di en una orientación académica en el Instituto donde doy clases. Esta es la primera parte de una presentación que se llama “Amar la verdad: la conexión entre la teología y la espiritualidad”. Para asentar las bases para el futuro contenido de este blog, me parece apropiado una explicación acerca de qué es la teología.

El apóstol Pablo por Rembrandt en 1630

El apóstol Pablo por Rembrandt en 1630

I.          ¿Qué es la teología?

A.        La teología es una palabra (logos) acerca de Dios (theos). Por lo tanto, cualquier persona que habla acerca de Dios participa en la reflexión teológica.

B.        Uno de los papeles fundamentales de la teología es ayudarnos a expresar lo que queremos decir cuando hablamos de Dios. La mayoría de los cristianos piensan muy poco acerca de su fe, usando palabras e imágenes superficiales, sin conseguir apreciar su profundidad y riqueza. La teología nos obliga a hacer preguntas como: ¿Qué quiere decir que Dios es nuestro pastor? Más allá de eso, al llevarnos a la reflexión, ella nos ofrece una oportunidad de profundizar el entendimiento y el aprecio por nuestra fe.[i]

C.        ¿Cuáles son los límites de la reflexión teológica? Algunas dicen que la Biblia es la única autoridad mientras que otros admiten la Palabra y la tradición eclesiástica.

1.         La única autoridad viene de la Palabra de Dios (cf. 2 Timoteo 3:14-17 y 2 Pedro 1:19-21).

2.         Aunque se hacen referencias a interpretaciones de otros autores, sin embargo, la búsqueda de la verdad siempre debería llevarnos a la Palabra (Salmo 119:105).

3.         Es conveniente leer e informarnos acerca de las interpretaciones a través de la historia del cristianismo porque no vivimos en vacío histórico – somos productos de nuestra historia y deberíamos esforzarnos para saber por qué pensamos que lo pensamos. Al estudiar la historia de la interpretación, podemos evitar ser auto referentes en nuestra hermenéutica.

D.        La teología es el estudio de Dios, su revelación y su interacción con la creación. La teología se divide en subtemas para su análisis:

1.         La teología sistemática: teología (el estudio de Dios), Cristología (Jesucristo), pneumatología (Espíritu Santo), antropología (la doctrina del hombre), soteriología (estudio de la salvación), eclesiología (estudio de la iglesia), escatología (las últimas cosas).

2.         Otras ramas de la teología: misionología (estudio de la misión), teología moral (la ética), teología espiritual (la espiritualidad), teología pastoral (la vida de la comunidad cristiana), apologética (la defensa de la fe).

 

II.        ¿Para qué estudiar la teología?

A.        Estudiamos la teología para conocer al verdadero Dios.

1.         Ludwig Andreas Feuerbach (1823-1872) dijo que «el ser absoluto, el Dios del hombre, es su propia esencia». En otras palabras, Dios es una proyección del ser humano; realmente no existe.[ii]

a.         Puede ser que cuando hablamos de Dios, solamente estamos proyectando los pensamientos y sentimientos de los seres humanos.

b.         Los cristianos comparten el sentimiento de Feuerbach, por eso tenemos cuidado en no hablar de Dios a partir de nuestra propia experiencia, sino a partir de su autorrevelación en la creación, su revelación en la Palabra y su revelación en la persona de Jesús (Hebreos 1:1-2).

2.         Juan Calvino decía que el corazón humano es una fábrica de ídolos. Debemos tener cuidado de crear a Dios en nuestra imagen y semejanza. Cf. Deuteronomio 11:16; capítulo 32.

3.         La reflexión teológica es una manera de examinar nuestra alabanza, oración, palabras y adoración con el objetivo de asegurarnos que se conforman a solo Dios. Cada época ha tenido sus ídolos y su visión distorsionada de Dios. Debemos cuidarnos para responderle fielmente a él en nuestra época, cualquiera que sea el clima social y filosófico.[iii]

B.        Estudiamos la teología para deleitarnos en el verdadero Dios.  

1.         Es imposible obedecer, agradar y deleitarnos en un Dios que no conocemos y con quien no tenemos comunión.

a.         San Agustín escribió, «Grande eres, Señor, e inmensamente digno de alabanza; grande es tu poder y tu inteligencia no tiene límites. . . . [yo], este hombre te quiere alabar. Y tú lo estimulas para que encuentre deleite en tu alabanza; nos creaste para ti y nuestro corazón andará siempre inquieto mientras no descanse en ti».[iv]

b.         Solamente podemos deleitarnos en su alabanza cuando descansamos en él – cuando hayamos puesto nuestra fe totalmente en el Dios único y verdadero (cf. Salmo 63).

2.         Al contar con su presencia en nuestras vidas y la obra de su Espíritu, podemos disfrutar nuestra transformación con y por él hasta llegar a la imagen de Cristo (cf. 1 Juan 2:3-7; 3:1-3).

 


            [i] McGrath, Alister. (2008). Teología para amadores [Teología para principiantes]. São Paulo: Mundo Cristão, pág. 13.

 

            [ii] Feuerbach, Ludwig. (2006). La esencia del cristianismo. Buenos Aires: Claridad, pág. 17.

 

            [iii] Kapic, Kelly M. (2012). A Little Book for New Theologians [Un pequeño libro para nuevos teólogos]. Downer’s Grove, IL: IVP Academic, pág. 18.

 

            [iv] Agustín. (1998). Las confesiones. Madrid: San Pablo, pág. 81.